Uno de cada tres jóvenes aprende finanzas en redes: falta de formación y riesgo de desinformación

En un contexto donde las decisiones financieras son parte de la vida diaria, desde elegir medio de pago hasta solicitar créditos, los jóvenes argentinos muestran una fuerte dependencia de redes sociales para aprender sobre finanzas. El informe “El valor de aprender”, elaborado por IPSOS y Santander en diez países, revela que uno de cada tres jóvenes locales de entre 16 y 24 años recurre a creadores de contenido, reels e incluso podcasts para informarse en materia financiera. La encuesta destaca un problema estructural: el 86 por ciento afirma no haber recibido educación financiera en la escuela y solo el 20 por ciento participó de cursos formales, aunque el 95 por ciento reconoce su utilidad.

Esa falta de formación expone a riesgos crecientes: siete de cada diez jóvenes fue víctima de intentos de estafas digitales y casi uno de cada cuatro sufrió fraudes. Aunque el 61 por ciento asegura tener conocimientos financieros, solo el 11 por ciento declara sentirse realmente informado, una brecha que se evidencia cuando se miden conceptos básicos. En Argentina, solo el 27 por ciento respondió correctamente una pregunta sobre inflación.

La encuesta marca una paradoja: los jóvenes quieren aprender pero no encuentran espacios confiables. Las redes se convierten entonces en terreno fértil para “finfluencers”, muchos de los cuales ofrecen recetas rápidas sin fundamentos. Expertos advierten que abundan consejos superficiales y promesas de rentabilidad que derivan en desinformación. Recomiendan contrastar contenido con fuentes oficiales y capacitación certificada.

El informe señala también que nueve de cada diez personas consideran que los bancos tienen un rol central en la educación. Santander desarrolla charlas, talleres, contenidos digitales y programas de prevención de estafas, con más de 20 mil participantes en el último año. Para adolescentes, trabaja además en prevención de ludopatía. Especialistas resumen el desafío: no existen atajos; la educación financiera requiere disciplina, formación confiable y tiempo.

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