Quebró ARSA, la empresa que fabricaba los yogures y postres SanCor: 400 trabajadores quedaron sin empleo
La Justicia dispuso la liquidación final de ARSA, la láctea que producía para SanCor, tras fracasar el concurso de acreedores. No hubo ofertas para su salvataje y la firma cerrará definitivamente sus plantas en Buenos Aires y Córdoba.

El cierre de una empresa histórica
La láctea ARSA (Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima), responsable de producir los yogures y postres bajo licencia de SanCor, fue declarada en quiebra por la Justicia comercial luego de un proceso de concurso que no logró revertirse. La empresa, gerenciada por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, no recibió ofertas de salvataje y deberá liquidar todos sus activos.
Con el cierre, unos 400 empleados —180 en la planta bonaerense y 200 en la de Córdoba— quedarán sin trabajo. El fallo judicial dispone además la venta de maquinarias, inmuebles y marcas registradas para afrontar las deudas con proveedores y acreedores financieros.
Las causas del colapso
La situación de ARSA se había deteriorado progresivamente desde 2022, cuando la firma comenzó a acumular atrasos salariales y de aportes previsionales. La crisis se profundizó durante 2024 con la caída del consumo interno y el aumento de los costos energéticos.
Pese a los intentos de refinanciar su deuda, la empresa no logró sostener la producción ni garantizar el pago a empleados y proveedores.
El contexto inflacionario y la pérdida de contratos de distribución aceleraron la caída. A mediados de este año, la compañía había paralizado parte de su producción y reducido su personal a la mitad. Los intentos de conseguir un socio estratégico fracasaron ante la imposibilidad de presentar balances auditados y documentación financiera completa.
El rol de SanCor y el conflicto con los trabajadores
SanCor había cedido el uso de sus marcas a ARSA bajo un contrato de licencia firmado en 2018, cuando la cooperativa se encontraba en plena reestructuración. Sin embargo, el incumplimiento de los pagos por regalías derivó en un conflicto que terminó en demandas cruzadas.
Desde el sindicato Atilra, que representa a los trabajadores del sector lácteo, denunciaron que la quiebra “deja a cientos de familias sin sustento” y exigieron la intervención del Ministerio de Trabajo para garantizar el cobro de indemnizaciones.
“Hace meses que venimos cobrando en cuotas y sin aportes. Nos enteramos de la quiebra por los medios”, relató uno de los delegados gremiales. La cartera laboral analiza ahora si puede incluir a los empleados en programas de asistencia y reconversión productiva.
Un golpe a la industria láctea
La caída de ARSA se suma a la crisis que atraviesan numerosas empresas del rubro lácteo, afectadas por la caída del consumo interno y la competencia importadora.
Según datos de la Cámara de Productores Lecheros, la producción nacional de yogures y postres cayó un 25% en el último año, mientras que los precios minoristas aumentaron más del 200%.
La situación genera preocupación en las provincias de Córdoba y Santa Fe, donde la actividad láctea tiene fuerte peso en el empleo regional. “Cada planta que cierra es un golpe al entramado productivo”, sostuvo un dirigente industrial.
Qué pasará con las marcas
Con la quiebra de ARSA, el futuro de las líneas de yogures y postres SanCor queda en manos de la cooperativa original, que podría retomar la producción bajo otro esquema de asociación.
Fuentes del sector confirmaron que existen conversaciones con dos grupos empresarios interesados en reactivar las plantas, aunque por ahora no hay definiciones.
Mientras tanto, los trabajadores reclaman que se los incluya en cualquier proyecto de continuidad y que se preserve el valor industrial de las plantas. “No queremos subsidios, queremos seguir trabajando”, afirmaron los delegados.
