Tragedia del fentanilo en Argentina: alarma por el avance de una droga que ya causa muertes y expone redes criminales
El hallazgo de varias víctimas en Rosario y el conurbano bonaerense encendió las alertas sanitarias y judiciales. Las autoridades investigan si existe una cadena de distribución local de fentanilo, el opioide sintético que devastó a Estados Unidos.

Una droga letal que llega al país
El fentanilo, un opioide 50 veces más potente que la heroína, empieza a tener presencia visible en el mercado ilegal argentino. En las últimas semanas, al menos una decena de muertes sospechosas encendió las alarmas en hospitales y fiscalías. Los casos se concentran en Rosario, San Martín y La Matanza, aunque los investigadores no descartan una red de distribución más amplia.
El Ministerio de Salud confirmó que se detectaron rastros del compuesto en muestras toxicológicas de tres víctimas. El hallazgo disparó un operativo coordinado con fuerzas federales y la ANMAT para rastrear la posible importación irregular de precursores químicos.
El espejo de la crisis estadounidense
El escenario preocupa por los antecedentes internacionales. En Estados Unidos, el fentanilo se convirtió en la principal causa de muerte por sobredosis, con más de 100 mil fallecidos al año. Su bajo costo de producción, combinado con su potencia, lo volvió el eje de un negocio global dominado por carteles y laboratorios clandestinos.
En Argentina, los especialistas advierten que la droga puede estar siendo introducida en pequeñas dosis mezcladas con cocaína u otras sustancias. El problema: una mínima variación en la concentración puede resultar letal. “Estamos ante una sustancia imposible de controlar sin un sistema de alerta temprana eficaz”, advirtió un funcionario sanitario.
Rosario, epicentro de la investigación
La ciudad santafesina, golpeada por la violencia narco, aparece nuevamente como punto de partida. Los peritos de la Policía Federal encontraron evidencias de comprimidos adulterados con trazas de fentanilo en allanamientos vinculados a bandas locales. El juez federal a cargo evalúa la hipótesis de un laboratorio artesanal que funcionaba en una vivienda del barrio Tablada.
El Ministerio de Seguridad ya ordenó reforzar los controles fronterizos y pidió colaboración internacional para rastrear el origen de los químicos. Mientras tanto, los hospitales públicos reportan un aumento de internaciones por cuadros compatibles con intoxicación por opioides.
El desafío sanitario y judicial
El avance del fentanilo obliga a un abordaje integral: no solo como delito, sino también como crisis de salud pública. Los médicos reclaman capacitación y disponibilidad de naloxona, el antídoto que revierte los efectos de la droga. Las organizaciones sociales, por su parte, piden programas de reducción de daños y políticas preventivas en barrios vulnerables.
En el Congreso, legisladores de distintos bloques propusieron incluir al fentanilo en el registro de sustancias de control prioritario y endurecer las penas por tráfico. Sin embargo, especialistas en adicciones advierten que la respuesta punitiva no alcanza sin una red sanitaria sólida.
Una alarma que no puede ignorarse
La tragedia del fentanilo en Argentina puede ser el preludio de una crisis más profunda. El fenómeno combina narcoeconomía, precariedad institucional y vulnerabilidad social. La pregunta que surge es si el país podrá actuar antes de que sea demasiado tarde. La experiencia estadounidense muestra que, una vez instalada, la epidemia es casi imposible de revertir.
