Venezuela: rescate, escombros y la larga noche de los equipos argentinos en la zona del desastre
Un equipo de rescatistas argentinos trabaja en La Guaira, Venezuela, en la búsqueda de personas atrapadas tras el derrumbe de edificios provocado por dos terremotos consecutivos. En un operativo conjunto con fuerzas de otros países, los brigadistas alternan tareas de búsqueda, recuperación de cuerpos y descanso en un campamento montado en una cancha de fútbol que funciona como base de operaciones internacional.

La misión argentina, integrada por policías federales, bomberos bonaerenses y militares del Ministerio de Defensa, opera bajo coordinación internacional y se divide en turnos para sostener la actividad continua en zonas de alto riesgo estructural. En el terreno, los equipos trabajan junto a perros entrenados para detección de vida, como parte de los protocolos de búsqueda en colapsos urbanos.
Durante una de las jornadas nocturnas, un llamado de emergencia alertó sobre posibles signos de vida en un edificio derrumbado. El operativo se concentró en la zona del complejo La Gabarra, donde también intervenían equipos brasileños encargados de la recuperación de cuerpos. La superposición de tareas obligó a coordinar el acceso entre los distintos países para evitar interferencias en las maniobras.
En el lugar, familiares de desaparecidos siguen de cerca los trabajos. Uno de ellos relató que su padre podría encontrarse en una zona de escaleras del edificio colapsado, donde se habrían registrado indicios de movimiento y ladridos de perros en horas previas. Sin embargo, pese al despliegue técnico y la utilización de equipos de detección, no se lograron nuevos hallazgos durante la noche.
A pocos metros del área de búsqueda, el campamento argentino funciona como centro logístico y de descanso. Allí conviven carpas, equipos de comunicación y generadores eléctricos que permiten sostener la operación. Las condiciones son de alta humedad, calor intenso y ruido constante, lo que complica el descanso del personal.
El dispositivo argentino está compuesto por decenas de efectivos y varios perros de búsqueda, bajo coordinación de oficiales de las fuerzas de seguridad y el Ejército. La organización contempla rotaciones permanentes para sostener la operatividad en terreno, mientras otros equipos descansan o planifican nuevas intervenciones.
En un escenario marcado por la destrucción, la incertidumbre y la espera, los rescatistas mantienen la premisa operativa de continuar la búsqueda mientras exista alguna posibilidad de encontrar sobrevivientes, aun cuando el paso de los días reduzca las expectativas de vida bajo los escombros.
