Una familia porteña necesita más de $2,6 millones mensuales para alcanzar la clase media
La canasta de consumo de la Ciudad de Buenos Aires aumentó 2,62% durante julio y sumó más de $65.000 en un solo mes. El ingreso necesario para pertenecer al estrato medio continúa creciendo por encima de los niveles registrados meses atrás.

Una familia tipo que vive en la Ciudad de Buenos Aires necesitó durante julio ingresos superiores a $2,6 millones mensuales para ser considerada de clase media, de acuerdo con el relevamiento realizado por el gobierno porteño. El dato refleja el incremento sostenido de los costos que debe afrontar un hogar para cubrir sus necesidades habituales.
La canasta utilizada para determinar los distintos estratos socioeconómicos registró un aumento de $65.387 durante julio, equivalente a una suba del 2,62% respecto del mes anterior. El incremento se trasladó directamente al ingreso necesario para que una familia pueda ubicarse dentro del segmento considerado de clase media.
El indicador permite observar la presión que ejercen los precios sobre los hogares porteños, especialmente en un contexto en el que los ingresos deben acompañar la evolución de los gastos para evitar un deterioro en la posición económica de las familias.
La medición contempla diferentes componentes vinculados con el costo de vida y permite establecer umbrales para clasificar a los hogares según sus ingresos. De esta manera, el valor de $2,6 millones no representa simplemente un salario de referencia, sino el ingreso que debe alcanzar un hogar tipo para ubicarse dentro de una determinada categoría socioeconómica.
El aumento mensual también muestra cómo, aun en un escenario de desaceleración inflacionaria, el costo de vida continúa acumulando incrementos. La variación del 2,62% registrada en julio implica que una familia necesitó sumar decenas de miles de pesos a sus ingresos respecto de junio para mantener la misma clasificación.
La evolución de esta canasta es seguida de cerca porque funciona como un indicador de las condiciones económicas de los hogares porteños. A medida que sube el umbral, una parte de las familias puede quedar por debajo de la línea requerida para conservar su posición dentro de la estructura socioeconómica.
El dato vuelve a poner en primer plano el desafío que representa sostener el poder adquisitivo de los ingresos frente a la suba de los costos. Para los hogares, el problema no pasa solamente por la inflación mensual, sino por el nivel cada vez más elevado de ingresos necesarios para mantener el mismo estándar de vida.
