Tom Cruise se transforma en un magnate petrolero en una sátira política con un giro inesperado
La nueva película de Alejandro González Iñárritu combina catástrofe climática, humor grotesco y crítica política. Nicolás Giacobone, guionista de “Birdman”, colaboró en una parte clave del guion.

Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un multimillonario petrolero extravagante y desconectado de las consecuencias de sus decisiones, en la nueva película de Alejandro González Iñárritu. El actor aparece caracterizado con prótesis, peluca y una prominente barriga para construir a un personaje que concentra buena parte de la sátira política y ambiental de la película.
La historia comienza en la mansión de Digger en Washington DC. Su principal preocupación parece ser la salud de Maggie, una gata blanca de 38 años que comparte su cama. Todo cambia cuando recibe una comunicación desde Groenlandia: una grieta en una de sus plataformas petroleras amenaza con desencadenar una catástrofe. El empresario había recibido decenas de correos sobre el problema, pero nunca los había leído.
La situación se agrava cuando una gigantesca masa de hielo, bautizada “Jenny”, comienza a desplazarse por el Atlántico Norte. Los cálculos indican que podría llegar a Noruega en tres días y, si cambian las corrientes, provocar un tsunami que afectaría a Europa.
La película vincula el desastre con un acuerdo entre Digger y el presidente de Estados Unidos, interpretado por John Goodman, que permitió la explotación petrolera y terminó provocando una fuga de metano y el desprendimiento del hielo.
Uno de los elementos centrales del filme es un giro narrativo que los críticos recibieron con la indicación de no revelar detalles. En esa modificación del guion tuvo una participación importante Nicolás Giacobone, ganador del Oscar por “Birdman”, quien fue convocado por Iñárritu para trabajar sobre un proyecto que llevaba años desarrollando.
La película también cuenta con Riz Ahmed, Sandra Hüller y Jesse Plemons, y presenta una mirada grotesca sobre el cambio climático, los intereses petroleros, la política y las redes sociales. Cruise, que aparece en la mayor parte de las escenas, incluso habla en castellano.
“Digger” apuesta así por una combinación deliberadamente extravagante de sátira política, humor y catástrofe ambiental, con un giro que modifica la manera de interpretar buena parte de la historia.
