Rescatan con vida a un hombre que permaneció ocho días atrapado tras el terremoto en Venezuela
Hernán Gil fue encontrado bajo unas 140 toneladas de escombros luego de una compleja operación de rescate que se extendió durante casi tres días. Su supervivencia renovó las esperanzas de hallar más personas con vida entre las zonas devastadas por los sismos.

En medio de la devastación provocada por los dos terremotos que golpearon a Venezuela, los equipos de emergencia protagonizaron un rescate que se convirtió en el principal símbolo de esperanza para el país. Hernán Gil, un vigilante de 43 años, fue rescatado con vida después de permanecer ocho días atrapado bajo unas 140 toneladas de escombros en la localidad de Catia La Mar, en el estado de La Guaira.
Los rescatistas habían logrado localizarlo días antes y desde ese momento iniciaron una delicada operación para mantenerlo con vida mientras avanzaban lentamente en la remoción de la estructura colapsada. A través de pequeños conductos le suministraron oxígeno y agua, evitando movimientos bruscos que pudieran provocar un derrumbe adicional sobre el lugar donde permanecía atrapado.
Según relataron sus familiares, Gil logró sobrevivir porque, al comenzar el terremoto, buscó refugio debajo de una mesa y una silla dentro de la garita donde trabajaba como vigilante. Ese espacio actuó como una cavidad de protección que evitó que fuera aplastado por completo cuando el edificio colapsó.
El operativo reunió a cerca de un centenar de especialistas venezolanos e integrantes de brigadas internacionales provenientes de distintos países, quienes trabajaron durante casi 72 horas para liberar al hombre sin poner en riesgo su vida. Finalmente fue retirado en camilla y trasladado a un hospital de Caracas, donde permanece internado bajo observación médica. Los primeros informes indicaron que sufrió lesiones leves, entre ellas una luxación de clavícula, y que su estado general es estable.
El rescate se produjo mientras continúan las tareas de búsqueda tras el desastre que dejó miles de víctimas fatales, decenas de miles de heridos y una gran cantidad de personas desaparecidas. Las autoridades y los equipos humanitarios mantienen las operaciones entre los edificios derrumbados con la esperanza de encontrar nuevos sobrevivientes.
Organismos internacionales también intensificaron la asistencia a la población afectada. Entre las principales preocupaciones figura la situación de cientos de miles de niños que requieren atención médica, alimentos, agua potable y apoyo psicológico tras la tragedia. El rescate de Hernán Gil se convirtió así en una de las pocas noticias alentadoras en medio de una de las mayores catástrofes naturales registradas en la historia reciente de Venezuela.
