Nicole Kidman y Sandra Bullock vuelven a la magia de “Hechizo de amor” casi 30 años después

La secuela recupera a las hermanas Sally y Gillian Owens, ahora enfrentadas a una nueva generación de mujeres de la familia. Susanne Bier dirige una película que deja en segundo plano la comedia negra y pierde parte del ritmo de la original.
Casi tres décadas después de la película que se convirtió en un título de culto, Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a interpretar a las hermanas Sally y Gillian Owens en Hechizo de amor: La magia continúa. La secuela retoma la historia de la familia de brujas y suma a una nueva generación de mujeres que deberá enfrentarse a la maldición que las acompaña.
En esta ocasión, Sally, después de dos matrimonios que terminaron con la muerte de sus maridos, tuvo dos hijas: Kylie y Antonia. Para protegerlas, lanzó un hechizo para que olvidaran que pertenecen a una familia de brujas. Pero el plan se complica cuando Gideon, el novio de Kylie, entra en coma después de que ella le confiesa su amor.
Ante esa situación, Gillian convence a Sally de revelarles a sus hijas la verdadera historia familiar. A partir de allí se desencadena una serie de conflictos que llevan a las protagonistas desde su casa de madera en Massachusetts hasta Inglaterra.
La película original, dirigida por Griffin Dunne en 1998, había encontrado un equilibrio entre comedia romántica, magia y humor negro, con el vínculo entre mujeres como uno de sus principales ejes. La nueva versión, dirigida por la danesa Susanne Bier, desplaza buena parte de esa combinación para concentrarse en la brujería.
Bullock y Kidman son además coproductoras de la secuela. Bier ya había trabajado con ambas: dirigió a Bullock en Bird Box: A ciegas y a Kidman en las series The Undoing y The Perfect Couple.
Nicole Kidman aparece más cómoda con su personaje, mientras que Bullock carga con buena parte del peso narrativo. También regresan Dianne Wiest y Stockard Channing como las tías Jet y Fan. El potencial de la nueva generación, interpretada por Joey King y Maisie Williams, queda más limitado por la escasa cantidad de escenas que comparten.
