Milei intenta ordenar su Gobierno mientras crece la disputa de poder entre Karina y sus aliados
El Presidente volvió a respaldar a Federico Sturzenegger después de los cuestionamientos internos y dejó expuestas las tensiones con funcionarios que mantienen un vínculo directo con él. Santiago Caputo y Patricia Bullrich también desafían el esquema de poder de Karina Milei.

Javier Milei enfrenta cada vez mayores dificultades para administrar las tensiones dentro de su propio Gobierno. La disputa por el poder y por el control de las decisiones políticas atraviesa a distintos sectores del oficialismo y tiene como uno de sus principales ejes el papel de su hermana Karina, encargada de la estrategia política y de fijar los tiempos para avanzar con las medidas.
En ese escenario quedó expuesto Federico Sturzenegger. El ministro de Desregulación había sido cuestionado internamente por impulsar iniciativas sin suficiente coordinación con Karina. Tras el fracaso de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y las dificultades generadas por el nuevo Régimen de Practicaje, incluso había trascendido el malestar presidencial y la posibilidad de que fuera desplazado si no se alineaba con la hermana del mandatario.
Sin embargo, Milei decidió respaldarlo públicamente. Durante su exposición en el Council of the Americas lanzó duras críticas contra quienes cuestionan al ministro y sostuvo que detrás de esos ataques existen intereses vinculados con sectores que pierden negocios por las desregulaciones.
La defensa presidencial mostró que, pese a las diferencias sobre la coordinación política, Milei mantiene coincidencias con Sturzenegger respecto del rumbo económico y desregulador. La condición parece estar vinculada a que las iniciativas sean previamente discutidas dentro de la mesa política encabezada por Karina.
El caso también expone una tensión más amplia. Santiago Caputo y Patricia Bullrich mantienen vínculos directos con Milei y no necesariamente atraviesan el filtro de su hermana. Caputo participó en la elaboración del discurso presidencial por San Martín, donde Milei reconoció que la libertad necesita traducirse en bienestar económico.
Bullrich, por su parte, reclamó acelerar los resultados del Gobierno para que el cambio llegue a las familias y empresas.
Pero en sus últimas apariciones, Milei volvió a endurecer el discurso y se apoyó nuevamente en el equipo comunicacional cercano a Karina. Así, las diferencias internas continúan condicionando el funcionamiento político del oficialismo.
