El Gobierno baja el tono a los dichos de Milei sobre el aborto y descarta derogar la ley
El Gobierno de Javier Milei volvió a instalar discursivamente su postura contra la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), pero por ahora descarta impulsar su derogación en el Congreso. En Casa Rosada aseguran que el tema “no está en la agenda” y que no existen los consensos sociales necesarios para reabrir el debate.

La discusión reapareció después de que Milei vinculara la legalización del aborto con la caída de la natalidad y con los problemas futuros del sistema previsional. Durante una exposición ante empresarios, el Presidente sostuvo que la Argentina está pagando “muy caro” lo que definió como “la locura de los pañuelitos verdes” y cuestionó la práctica del aborto con términos especialmente duros.
Sin embargo, desde el Gobierno buscaron relativizar el alcance político de esas declaraciones. Un funcionario explicó que Milei considera al aborto como uno de los factores que pueden influir sobre la natalidad, pero aseguró que no hubo intención de promover una discusión legislativa. Además, desde la Casa Rosada remarcaron que actualmente “no está en la agenda” una iniciativa para modificar o derogar la normativa sancionada en 2020.
El tema, de todos modos, volvió a aparecer en distintas intervenciones oficiales. El canciller Pablo Quirno reivindicó la posición “provida” de la administración libertaria, mientras que la Argentina adhirió al Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, una declaración internacional que cuestiona el reconocimiento del aborto como derecho.
También el secretario de Culto, Agustín Caulo, expresó públicamente su rechazo a la legislación vigente y sostuvo que el país no debería resignarse a tener “una ley tan inhumana”.
La postura oficial contrasta con lo ocurrido en 2024, cuando un grupo de diputados de La Libertad Avanza, encabezado por Rocío Bonacci, presentó un proyecto para derogar la Ley 27.610. En aquella oportunidad, el Poder Ejecutivo se despegó rápidamente de la iniciativa y aclaró que no había sido impulsada por Milei.
Por ahora, el escenario combina una fuerte ofensiva discursiva contra el aborto con la decisión de no abrir una batalla parlamentaria. El oficialismo entiende que no existen las condiciones políticas ni los consensos sociales para avanzar con una derogación, por lo que el tema permanece fuera de su hoja de ruta legislativa inmediata.
