La Provincia desafía al Gobierno nacional y ordena rechazar los controles durante el paro docente
La huelga convocada por Ctera tuvo un fuerte impacto en el Conurbano bonaerense. La administración provincial cuestionó las inspecciones impulsadas por Nación para verificar el cumplimiento del servicio mínimo obligatorio.

El conflicto entre la Nación y la Provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo a partir del paro docente nacional convocado por Ctera. Mientras el Gobierno de Javier Milei desplegó controles para verificar si se garantizaba la presencia mínima del 75% del personal, la administración bonaerense instruyó a sus escuelas a rechazar esas inspecciones.
La medida profundizó la disputa política en torno al derecho a huelga y el funcionamiento del sistema educativo. Desde la Provincia cuestionaron la intervención nacional y consideraron que los controles impulsados por el Gobierno forman parte de una estrategia de presión sobre los trabajadores docentes.
La jornada de protesta tuvo un alto nivel de adhesión en distintos distritos del Conurbano, donde numerosos establecimientos educativos funcionaron parcialmente o directamente suspendieron actividades. Los gremios docentes reclamaron mejoras salariales, mayor financiamiento educativo y cuestionaron las políticas de ajuste aplicadas por la administración nacional.
El Gobierno nacional, en cambio, sostuvo que los controles buscaban garantizar el cumplimiento de la normativa vigente y contar con información sobre el impacto real de la medida de fuerza. La discusión se da en medio de una relación tensa entre Nación y las organizaciones sindicales, que vienen denunciando una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del sector.
El enfrentamiento entre ambas administraciones expone también una disputa por el control de la política educativa. Mientras Nación intenta avanzar con mecanismos de supervisión sobre las provincias, Buenos Aires defiende su autonomía en la gestión escolar y respalda la posición de los sindicatos.
