La mora de los hogares sigue elevada y el Banco Nación identifica tres señales de riesgo

El organismo detectó que el deterioro del crédito comenzó a desacelerarse, pero advirtió que todavía no hay evidencia suficiente para hablar de una normalización. El nivel de endeudamiento, la cantidad de entidades con las que opera cada persona y el costo financiero aparecen como factores centrales.

La morosidad de las familias comenzó a mostrar algunas señales de desaceleración, pero el problema todavía permanece lejos de estar resuelto. Un estudio elaborado por el Banco Nación a partir del cruce de los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central y del padrón fiscal identificó tres factores que explican el aumento de los incumplimientos registrado desde mediados de 2024 y que permiten anticipar dónde se concentra el mayor riesgo.

El primer elemento es la maduración del ciclo crediticio. Entre mediados de 2024 y buena parte de 2025, el financiamiento al sector privado creció con rapidez y amplió tanto la cantidad de personas que accedieron al crédito como su nivel de endeudamiento. Para el Banco Nación, el incremento posterior de los atrasos resulta compatible con la maduración de una cartera que se expandió en un período relativamente corto.

El segundo factor está relacionado con la cantidad de entidades financieras con las que opera cada individuo. El estudio encontró una relación directa entre el número de vínculos crediticios y la probabilidad de incumplimiento. Entre quienes mantienen una sola relación crediticia, la posibilidad de caer en mora alcanza el 21,9%. En cambio, entre las personas que operan con diez o más entidades, llega al 57,6%.

El tercer elemento es la carga financiera que deben afrontar los hogares. Aunque los salarios reales mostraron cierta recuperación, el ingreso disponible avanzó a un ritmo menor debido al aumento de otros gastos difíciles de reducir. Esto limitó la capacidad de las familias para cumplir con obligaciones financieras crecientes.

La situación se agravó durante el segundo semestre de 2025 por el incremento de las tasas de interés. Según el BNA, la combinación de menores ingresos disponibles y una mayor carga financiera contribuyó al deterioro de la cartera tanto de las entidades financieras como de los proveedores no financieros.

Sin embargo, comenzaron a aparecer algunas señales de alivio. La frecuencia con la que los deudores empeoran su situación crediticia se estabilizó y crecieron las refinanciaciones de tarjetas y otras deudas. Para el Banco Nación, estos indicadores son compatibles con una desaceleración de la velocidad del deterioro.

Aun así, el organismo advirtió que los niveles de irregularidad continúan elevados y que todavía no existen elementos suficientes para considerar consolidada la normalización. Por eso, durante el segundo semestre de 2026 seguirá monitoreando especialmente a los deudores jóvenes, las personas con múltiples relaciones crediticias, los usuarios de proveedores no financieros y la evolución de las refinanciaciones.

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