La Justicia busca al responsable detrás de una red de lavado que movió $27.000 millones
La fiscal Betina Lacki ordenó nuevas medidas para determinar quién dirigía a la funcionaria detenida Albertina Mangini y cuál era el rol de los financistas en la etapa final del circuito.

La investigación por una presunta maniobra de lavado de dinero que habría movilizado más de $27.149 millones avanzó con nuevas medidas destinadas a determinar quién ocupaba el nivel superior de una organización que, según la fiscal Betina Lacki, funcionaba con una estructura jerárquica y tareas diferenciadas.
La fiscal de La Plata busca establecer de quién recibía instrucciones Albertina Mangini, una funcionaria bonaerense actualmente detenida, y qué grado de decisión tenían los financistas investigados por participar en la etapa final del circuito. También analiza si corresponde solicitar al juez de Garantías Agustín Crispo que transforme las detenciones en prisiones preventivas.
Hasta ahora permanecen detenidos Mangini, Mauro Perrotta e Ignacio Leonel Marchioni. El magistrado consideró que todavía no existen elementos suficientes para detener a Juan Ignacio Campoli Sillero, Catriel Taubenschlag y Cristian Alejandro Scigliano, aunque la fiscal sostiene que los seis serían coautores de los hechos investigados.
Según la hipótesis de la fiscalía, Mangini habría utilizado sus funciones en la Oficina de Coordinación con el Patronato de Liberados para acceder a personas en situación de vulnerabilidad económica o bajo tutela judicial. A cambio de dinero, esas personas habrían entregado datos personales y biométricos que luego eran utilizados para abrir cuentas digitales a su nombre.
Las víctimas funcionaban como “mulas financieras” mediante billeteras como Ualá, Mercado Pago y PayPal. Perrotta habría ocupado un lugar central en esta etapa. La fiscal lo describe como el “nodo operativo” encargado de administrar las cuentas, controlar teléfonos y accesos y coordinar las transferencias hacia los niveles superiores.
Una vez ingresados los fondos, la investigación sostiene que eran convertidos en “créditos de juego” dentro de un circuito de casino clandestino para dificultar el seguimiento del dinero. Después llegaban al nivel financiero profesional, donde intervenían Marchioni y otros operadores vinculados con la compra y venta de criptomonedas.
En el caso de Marchioni, los investigadores detectaron un movimiento particularmente significativo: en apenas un mes y medio recibió 118 créditos por más de $13.574 millones y registró 49 débitos por una suma prácticamente idéntica. El flujo total superó los $27.149 millones y la diferencia entre ingresos y egresos fue de apenas tres pesos.
La fiscal también investiga los vínculos de los operadores con distintas empresas financieras y solicitó colaboración a la Unidad de Información Financiera. El objetivo central ahora es determinar quién estaba detrás de la estructura y quién era el destinatario final de los fondos.:::
