La intervención de Ueno Bank desató una crisis política en Paraguay y puso bajo presión al gobierno de Santiago Peña

El Banco Central paraguayo intervino Ueno Bank por problemas de solvencia y dejó a millones de clientes sin acceso normal a sus cuentas. La entidad administra fondos públicos y recursos del Instituto de Previsión Social, mientras que la crisis derivó en detenciones de directivos, protestas de ahorristas y cuestionamientos al presidente Santiago Peña por sus vínculos anteriores con el grupo propietario.

La decisión del Banco Central se tomó después de detectar que el índice de solvencia de Ueno había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido por la normativa. El procedimiento de resolución implicó el cierre preventivo de las sucursales y el inicio de un proceso para determinar cómo se protegerán los depósitos y los activos de la entidad.

Ueno tiene aproximadamente 2,9 millones de clientes y administra entre US$ 800 millones y US$ 850 millones en fondos públicos. Entre esos recursos se encuentran unos US$ 380 millones vinculados al Instituto de Previsión Social (IPS), organismo que concentra los aportes jubilatorios y de salud de los trabajadores paraguayos.

La crisis también generó preocupación entre los jubilados que cobraban sus haberes a través del banco. El IPS informó que comenzó a gestionar el traslado de las cuentas de aproximadamente 32.000 beneficiarios a otras entidades financieras y aseguró que los pagos de jubilaciones y aguinaldos se realizarán según el calendario previsto.

El directorio de la entidad quedó bajo investigación y varios de sus integrantes fueron detenidos. Las autoridades también analizan posibles irregularidades vinculadas con préstamos otorgados a empresas relacionadas con el Grupo Vázquez, propietario de Ueno.

Peña tardó casi 12 horas en pronunciarse públicamente sobre el caso. El mandatario había tenido vínculos comerciales con el dueño del grupo hasta marzo de 2025, una relación que ahora alimenta los cuestionamientos opositores. Además, pidió la renuncia del titular del Banco Central, Carlos Carvallo, quien había dirigido Ueno antes de asumir en el organismo.

En Asunción hubo protestas de clientes que reclamaron recuperar sus ahorros y enfrentamientos con la Policía. La crisis amenaza con convertirse en un problema político de mayor alcance para el gobierno paraguayo.

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