La Fed vuelve a subir las tasas y suma presión sobre las economías emergentes
La Reserva Federal elevó la tasa de interés de Estados Unidos en 0,25 puntos porcentuales y la ubicó entre 3,75% y 4%. La decisión, adoptada por unanimidad, busca contener una inflación que continúa por encima del objetivo del 2% y puede fortalecer al dólar a nivel global.

Después de más de tres años sin aumentar el costo del dinero, la Reserva Federal de Estados Unidos volvió a subir las tasas de interés. El organismo incrementó el índice de referencia en 0,25 puntos porcentuales y lo llevó a un rango de entre 3,75% y 4%, una decisión que puede tener efectos sobre los mercados internacionales y las economías emergentes, entre ellas la Argentina.
La medida fue aprobada por unanimidad por los 12 integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto y estuvo impulsada principalmente por la persistencia de la inflación. En agosto, el Índice de Precios al Consumidor estadounidense registró una variación interanual del 3,4%, todavía por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed.
El presidente del organismo, Kevin Warsh, defendió la decisión y señaló que la inflación continúa siendo “demasiado alta, desde hace demasiado tiempo”. También advirtió que los riesgos inflacionarios están aumentando, mientras que los vinculados con el mercado laboral se mantienen equilibrados.
La decisión se produjo pese a los reiterados pedidos de Donald Trump para reducir las tasas. El presidente había reclamado públicamente un índice de 1% o incluso menor para estimular la economía y volvió a insistir con una reducción inmediatamente después del anuncio.
Para la Argentina, una tasa estadounidense más elevada puede favorecer una mayor demanda internacional por activos denominados en dólares y contribuir a una revalorización de la moneda estadounidense. En las economías emergentes, ese escenario puede generar presiones financieras y afectar las condiciones de acceso al crédito.
El contexto internacional también está condicionado por el precio del petróleo. La situación derivada del conflicto con Irán y las dificultades en el suministro energético elevaron los costos del combustible en Estados Unidos. La nafta llegó a US$4,33 por galón y el diésel alcanzó US$6,27.
La Fed deberá ahora determinar si el aumento es puntual o forma parte de un ciclo de mayores tasas para contener la inflación.
