La Casa de Moneda vuelve a producir billetes, pero serán para Nigeria y no para Argentina

La empresa estatal argentina firmó un contrato para fabricar 700 millones de nairas durante los próximos dos años. La paradoja es que mientras la imprenta exportará billetes, el Banco Central continúa importando pesos desde China y Malta.

Después de meses con sus máquinas prácticamente detenidas, la Casa de Moneda volverá a producir billetes. Sin embargo, la emisión no estará destinada a la economía argentina: la planta estatal fue contratada para fabricar moneda de Nigeria durante los próximos dos años.

La empresa acordó un contrato para imprimir unos 700 millones de billetes de nairas, la moneda oficial del país africano. El trabajo permitirá mantener operativas las instalaciones de Retiro y la antigua planta de Ciccone Calcográfica, incorporada al Estado durante el gobierno de Cristina Kirchner.

La operación representa una situación particular: mientras el Banco Central argentino continúa adquiriendo billetes en el exterior para abastecer la circulación local, la imprenta nacional exportará su capacidad productiva. Actualmente, el BCRA trabaja con proveedores internacionales como China Banknote Printing and Minting y Crane Currency Malta para fabricar pesos argentinos.

El acuerdo surgió a partir de contactos con De La Rue, una compañía británica especializada en impresión monetaria que tenía a su cargo parte de la producción de billetes nigerianos. Tras el cambio de control de la empresa, que fue adquirida por un fondo estadounidense, parte de esos compromisos fueron derivados hacia la Casa de Moneda argentina.

El contrato funciona bajo la modalidad de fasón: la compañía contratante aporta el diseño, la materia prima y las especificaciones técnicas, mientras que la Casa de Moneda utiliza sus instalaciones, maquinaria y personal para fabricar los billetes.

La producción está vinculada al proceso de renovación monetaria que atravesó Nigeria. En 2022, el Banco Central de ese país impulsó un cambio en los billetes de mayor denominación, pero la falta de capacidad para imprimir suficientes unidades generó una crisis de efectivo, protestas y problemas económicos.

En Argentina, la relación entre el Gobierno y la Casa de Moneda estuvo marcada por tensiones desde 2024, cuando el Banco Central decidió contratar proveedores extranjeros para imprimir billetes de alta denominación y dejó fuera a la empresa estatal. La medida derivó en la suspensión de la producción y una fuerte caída de sus ingresos.

Ahora, la llegada del contrato internacional permitirá reactivar parcialmente la planta, aunque no modificará por el momento la política del Gobierno respecto de la impresión de pesos argentinos. Mientras tanto, la Casa de Moneda volverá a encender sus máquinas con una producción destinada al mercado africano.

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