La caída de la actividad ya explica buena parte del deterioro de la recaudación
Un informe de Barclays advierte que seis de cada diez pesos que dejaron de ingresar al fisco durante los últimos tres años están vinculados con el menor nivel de actividad económica. La debilidad de los salarios también comenzó a impactar sobre los ingresos tributarios.

La situación fiscal argentina enfrenta una nueva dificultad: la pérdida de recaudación ya no puede explicarse solamente por decisiones tributarias o cambios en la estructura impositiva. Según un informe de Barclays, seis de cada diez pesos que el Estado dejó de recaudar durante los últimos tres años están relacionados con la debilidad de la actividad económica.
El dato refleja el impacto que tiene el nivel de producción, consumo y salarios sobre las cuentas públicas. Cuando la economía pierde dinamismo, también disminuye la base sobre la que se cobran distintos impuestos. Menores ventas, menor actividad empresarial y salarios que pierden capacidad de compra terminan trasladándose a los ingresos fiscales.
El diagnóstico adquiere especial relevancia porque limita el margen del Gobierno para avanzar con reducciones de impuestos destinadas a estimular la economía. Si la recaudación continúa debilitándose como consecuencia de una actividad todavía frágil, una disminución adicional de la presión tributaria podría dificultar el cumplimiento de los objetivos fiscales.
El informe de Barclays también pone el foco en la evolución de los ingresos de los trabajadores. La pérdida de poder adquisitivo tiene un doble impacto: reduce el consumo y, al mismo tiempo, puede afectar la recaudación asociada a la actividad económica.
La situación plantea un dilema para la política económica. Por un lado, una menor carga impositiva podría contribuir a mejorar los incentivos para producir, invertir y consumir. Por otro, una reducción de impuestos en un contexto de ingresos fiscales debilitados puede generar nuevas tensiones sobre las cuentas públicas.
El Gobierno necesita, por lo tanto, que la recuperación de la actividad se consolide para ampliar nuevamente la base tributaria. El crecimiento económico aparece como una condición necesaria para mejorar la recaudación sin aumentar impuestos.
El informe advierte así sobre una de las principales restricciones que enfrenta la política económica: con una actividad todavía débil, el Estado tiene menos recursos disponibles y también menos margen para utilizar los impuestos como herramienta de estímulo.
