Hegseth anticipó que EE.UU. busca llevar su ofensiva antidrogas a tierra firme
El jefe del Pentágono afirmó que Washington trabaja con países latinoamericanos para ampliar las operaciones contra organizaciones narco y mencionó a la Argentina como integrante de la coalición regional.

Estados Unidos analiza extender a territorio latinoamericano la campaña militar que actualmente lleva adelante contra presuntas embarcaciones utilizadas para el tráfico de drogas. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó durante una visita a Panamá que Washington busca desarrollar junto con sus aliados una capacidad operativa para atacar a organizaciones narcotraficantes también en tierra.
La estrategia forma parte de la Coalición Anticarteles de las Américas, una alianza integrada por 19 países y promovida por la administración de Donald Trump. Entre sus miembros se encuentra la Argentina, además de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú. México, pese al peso de sus organizaciones criminales, no integra el grupo.
Hegseth señaló que Estados Unidos pretende alcanzar en tierra un efecto similar al de los ataques contra supuestas narcolanchas realizados en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental. Según explicó, Washington ya trabaja con Ecuador y Colombia para avanzar contra organizaciones designadas como terroristas.
El funcionario sostuvo que cualquier grupo que trafique drogas o represente una amenaza para ciudadanos estadounidenses o países aliados puede convertirse en objetivo. También incluyó entre las amenazas a las organizaciones vinculadas al tráfico de cocaína y fentanilo y a remanentes de las guerrillas colombianas.
La ofensiva estadounidense genera cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y juristas. Los ataques contra embarcaciones sospechadas de transportar drogas dejaron al menos 215 muertos desde septiembre de 2025. Sus críticos cuestionan que los tripulantes no sean detenidos y advierten sobre posibles ejecuciones extrajudiciales.
Además, una evaluación de la Administración de Control de Drogas (DEA), citada por The Washington Post, habría concluido que los bombardeos no redujeron el suministro ni modificaron significativamente el precio de la cocaína en Estados Unidos. Según esa información, los grupos criminales modificaron sus métodos y comenzaron a utilizar embarcaciones más grandes, rutas cercanas a las costas y aeronaves desde pistas clandestinas.
La administración Trump sostiene, sin embargo, que continuará ampliando sus capacidades contra las organizaciones narco. La posibilidad de operaciones terrestres abre un nuevo escenario para la cooperación militar entre Washington y distintos gobiernos de la región.
