Adrián Suar y Natalia Oreiro vuelven al cine con una comedia sobre el narcisismo
Un cirujano plástico obsesionado con su propia imagen se convierte en objeto de estudio de una socióloga que prepara un libro sobre el narcisismo. Entre engaños, vínculos cruzados y situaciones sentimentales, la película apuesta por una comedia ágil con una dupla protagonista que funciona.

Yo, Narciso, dirigida y protagonizada por Adrián Suar, reúne nuevamente al actor con Natalia Oreiro en una comedia que combina enredos, romance y humor. La película gira alrededor de Máximo Rey, un reconocido cirujano plástico cuya principal obsesión parece ser él mismo. Cada espejo o superficie donde pueda verse se convierte en una oportunidad para admirarse.
Del otro lado aparece Rocío Flores, una profesora universitaria de Sociología interpretada por Oreiro, que trabaja en un libro sobre el narcisismo. Cuando conoce a Máximo, encuentra en él un caso prácticamente perfecto para su investigación. Para estudiarlo sin que descubra sus intenciones, Rocío adopta otra identidad y se presenta como Miranda.
El problema surge cuando la investigación comienza a mezclarse con los sentimientos. Rocío está en pareja con Karla, interpretada por Julieta Zylberberg, pero la relación con Máximo empieza a despertar algo inesperado. Él, por su parte, se enamora rápidamente de ella sin saber que está siendo analizado.
La trama avanza entonces como una comedia de enredos, con identidades falsas, relaciones cruzadas y personajes que terminan encontrándose en situaciones cada vez más complicadas. Entre ellos aparece la hija de Máximo, interpretada por Sofía Morandi, que además es alumna de Rocío.
Suar construye un personaje que puede resultar antipático por su egocentrismo, pero consigue darle suficiente humanidad para que el público termine tomándole cariño. Oreiro, en tanto, vuelve a mostrar su capacidad para moverse con naturalidad entre la comedia y el drama, incluso diferenciando los matices entre Rocío y la identidad que adopta.
La química entre ambos es uno de los puntos fuertes de la película. También se destacan Camila Peralta, en el papel de dos hermanas, y Moria Casán, que interpreta a la madre de Máximo y aparece en una escena breve pero contundente.
El resultado es una comedia liviana que, detrás de los enredos y las situaciones absurdas, también encuentra espacio para hablar sobre el amor, el ego y la posibilidad de cambiar.
