El superávit fiscal resiste, aunque el riesgo país vuelve a superar los 500 puntos

El Gobierno cerró julio con números fiscales positivos pese al pago de deuda, pero el resultado no alcanzó para despejar las dudas de los mercados sobre la sostenibilidad del programa económico.

Julio terminó nuevamente con saldo positivo para las cuentas del Estado. El Gobierno nacional registró un superávit primario de $2,9 billones y, luego de computar los pagos de deuda, alcanzó un resultado financiero favorable de $244.897 millones. El resultado se produjo después de un mes en el que las cuentas habían mostrado déficit financiero y tuvo como uno de sus principales factores una fuerte reducción del gasto público.

El Ministerio de Economía informó que durante julio se abonaron $2,7 billones correspondientes principalmente a vencimientos de bonos denominados en moneda extranjera. Aun contemplando esos compromisos, el sector público nacional consiguió cerrar el mes con excedente.

En los primeros siete meses de 2026, el resultado acumulado representa un superávit primario cercano al 0,9% del PBI y un superávit financiero de aproximadamente 0,1% del producto. Sin embargo, la mejora fiscal no logró traducirse en una reducción del riesgo financiero: el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 500 puntos básicos.

La contradicción es seguida de cerca por los analistas, ya que Argentina presenta uno de los mejores desempeños fiscales de la región, pero continúa mostrando el mayor riesgo país. Una de las explicaciones apunta a las dudas sobre la continuidad política del programa económico y, particularmente, sobre las posibilidades de reelección de Javier Milei.

El ajuste del gasto fue determinante. En julio, las erogaciones tuvieron una disminución real interanual del 7%. Las jubilaciones y pensiones retrocedieron 5%, mientras que los programas sociales cayeron 19% y las transferencias a las provincias disminuyeron 39% en términos reales. Los subsidios también bajaron 18%.

En contraste, la AUH aumentó 3,8% real. Además, el pago de Ganancias que había sido postergado contribuyó al resultado positivo.

El ministro Luis Caputo destacó que el superávit contribuye a la estabilidad macroeconómica y señaló que se alcanzó junto con una reducción impositiva acumulada cercana al 3% del PBI.

Los datos, sin embargo, muestran una dinámica menos favorable. Según Nadin Argañaraz, en los primeros siete meses el superávit primario cayó 17,6% real interanual y el financiero 53,6%. Sin privatizaciones, las bajas habrían sido de 26,6% y 82,2%, respectivamente.

La consultora LCG advirtió que el Gobierno deberá alcanzar un superávit primario de 1,4% del PBI este año, meta revisada desde el 2,2% inicial. Con 0,9% acumulado hasta julio, el objetivo todavía representa un desafío, especialmente por la caída de los ingresos. Para LCG, la continuidad del ajuste dependerá también de la tolerancia social frente a las medidas, en un contexto marcado por la cercanía del calendario electoral.

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