El Gobierno profundizó el ajuste del gasto en agosto ante la caída de la recaudación
El gasto primario se redujo 10% interanual, el mayor recorte mensual de 2026. Economía aceleró la poda en transferencias a provincias, programas sociales, salarios públicos y bienes y servicios para sostener el resultado fiscal.

El Gobierno profundizó durante agosto el ajuste del gasto público para compensar el menor dinamismo de la recaudación tributaria. Según una estimación de la consultora Analytica basada en datos oficiales del Ministerio de Economía, el gasto primario devengado cayó 10% interanual, lo que representa la mayor reducción mensual registrada en lo que va de 2026.
El dato corresponde al gasto devengado, es decir, a los compromisos de pago asumidos por el Estado, que no necesariamente fueron efectivamente abonados durante el período. El ajuste también se hizo visible en el acumulado de julio y agosto, que registró la mayor caída bimestral desde fines de 2024.
La reducción del gasto se produjo en un contexto de debilidad de los ingresos. Según LCG, la recaudación tributaria de agosto cayó 0,2% en términos reales, mientras que en los primeros ocho meses del año acumuló una baja de 3,7%. Para Claudio Caprarulo, de Analytica, la menor recuperación de los ingresos dificulta el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el FMI.
Entre las partidas más afectadas durante agosto se destacaron las transferencias a provincias, con una caída interanual de 86,1%, y una reducción acumulada de 64,6% en ocho meses. También disminuyeron 40,6% los programas sociales por fuera de la AUH, 19,6% los gastos en bienes y servicios y 8% el gasto salarial del sector público.
El Gobierno debe alcanzar este año un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI, una meta que ya había sido reducida desde el 2,2% original. Hasta julio, el resultado acumulado representaba aproximadamente 0,9% del producto, mientras que el superávit financiero rondaba el 0,1%.
LCG advirtió que no espera una recuperación significativa de la recaudación durante los próximos meses. La menor actividad en sectores como industria, comercio y construcción, que aportan una parte importante de los ingresos por IVA y Ganancias, mantiene la presión sobre las cuentas públicas.
A esto se suman reducciones de impuestos y retenciones que también afectan los ingresos fiscales. En ese escenario, sostener el objetivo anual de superávit exigirá mantener el fuerte control sobre el gasto.
