El Gobierno busca responsables por la derrota en el Senado y apunta a Bullrich y Sturzenegger
El oficialismo analiza las causas del revés legislativo mientras Javier Milei mantiene su estrategia de cara a 2027. La disputa interna se cruza con las negociaciones con los gobernadores y con la necesidad de reconstruir la autoridad política del Ejecutivo.

El resultado de la última sesión del Senado provocó movimientos dentro del Gobierno, que comenzó a revisar responsabilidades por el revés sufrido en el tratamiento de dos capítulos del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En ese análisis aparecen cuestionamientos hacia Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger.
La derrota legislativa generó malestar dentro de la administración de Javier Milei porque puso en evidencia las dificultades del oficialismo para garantizar los votos necesarios en una Cámara donde la negociación con los gobernadores resulta determinante.
El episodio también reabrió discusiones sobre la estrategia utilizada para llevar adelante el proyecto y sobre la coordinación política necesaria para evitar que iniciativas consideradas prioritarias terminen debilitadas durante el tratamiento parlamentario.
Mientras el Gobierno busca responsables, Milei mantiene su horizonte político puesto en 2027. El Presidente continúa trabajando sobre un proyecto de reelección y considera que los resultados económicos deben convertirse en el principal argumento para consolidar su liderazgo.
Sin embargo, el escenario político presenta dificultades adicionales. La relación con los gobernadores se deterioró después de la votación y varias provincias comenzaron a reclamar mayor participación en las decisiones que afectan recursos y políticas públicas.
La estrategia oficial también observa el escenario internacional. El futuro electoral de Donald Trump aparece como otro elemento dentro del análisis político del Gobierno, debido a la importancia que Milei le asigna a la relación con el presidente estadounidense y a la evolución de su proyecto político.
El desafío inmediato para la Casa Rosada consiste en recuperar capacidad de negociación. El oficialismo necesita evitar que una sucesión de derrotas parlamentarias afecte la percepción sobre su fortaleza política.
La discusión interna sobre las responsabilidades del traspié se produce, además, en un momento en que el Gobierno necesita ampliar sus alianzas. La construcción de acuerdos con gobernadores y bloques opositores será indispensable para avanzar con nuevas reformas.
La derrota en el Senado dejó así un doble problema: uno legislativo, por la dificultad para aprobar determinadas iniciativas, y otro político, porque obligó al oficialismo a revisar su estrategia de negociación y la coordinación entre sus principales funcionarios.
