Científicos proponen cinco medidas para anticiparse a un posible Súper El Niño
Investigadores de la Universidad de Bristol plantearon un plan de prevención ante los posibles efectos sanitarios y sociales de un fenómeno de gran intensidad hacia fines de 2026. La propuesta fue publicada en The Lancet y busca aprovechar el margen de anticipación para reducir riesgos.

Un eventual Súper El Niño hacia fines de 2026 podría alterar los patrones de lluvias y temperaturas y generar impactos sobre las cosechas, la infraestructura y los sistemas de salud en distintas regiones del mundo. Frente a ese escenario, investigadores de la Universidad de Bristol elaboraron un plan de cinco medidas para que los gobiernos y organismos internacionales actúen antes de que el fenómeno derive en una emergencia.
La propuesta fue publicada en la revista médica The Lancet y pone el foco en las consecuencias sanitarias asociadas al fenómeno climático. Entre los riesgos señalados aparecen la expansión de enfermedades infecciosas, la malnutrición, la deshidratación y los golpes de calor.
El primer planteo consiste en que la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales activen protocolos de prevención sanitaria cuando El Niño sea declarado oficialmente. Para los investigadores, esa declaración debería funcionar como una señal para movilizar asistencia, información y recursos hacia las zonas más expuestas.
La segunda recomendación apunta a implementar sistemas de alerta temprana y fortalecer la coordinación entre los organismos meteorológicos y los ministerios de Salud. El objetivo es utilizar el margen de anticipación disponible para preparar respuestas antes de que se produzcan los impactos.
Las otras medidas propuestas se orientan a identificar los riesgos específicos de cada territorio, reforzar la preparación de los sistemas sanitarios y considerar las condiciones sociales y económicas de las comunidades afectadas. Los científicos remarcan que un mismo fenómeno puede generar consecuencias muy diferentes según la infraestructura, el acceso al agua segura, las condiciones habitacionales y la capacidad de respuesta de cada lugar.
Ruby Lieber, investigadora de la Universidad de Bristol y autora principal del trabajo, señaló que todavía resulta complejo determinar qué proporción de los daños sanitarios está vinculada con El Niño y cuál corresponde al cambio climático. Su colega Dann Mitchell advirtió que se trata de un riesgo previsible y que la anticipación permite preparar respuestas antes de que sus posibles consecuencias se transformen en una emergencia.
