Lula cuestiona la organización de su campaña tras quedar detrás de Flávio Bolsonaro
El presidente brasileño responsabilizó a sus estrategas por una campaña que consideró inferior a sus posibilidades, luego de perder la primera vuelta por dos puntos. El oficialismo busca redefinir su estrategia para el balotaje del 25 de octubre y captar a los abstencionistas.

La derrota de Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta electoral abrió una revisión interna en el Partido de los Trabajadores (PT). El mandatario quedó dos puntos por debajo del conservador Flávio Bolsonaro y cuestionó públicamente la organización de su campaña, mientras el oficialismo todavía no termina de definir cómo encarará la votación del próximo 25 de octubre.
“Esta fue la campaña menos organizada en la que he participado desde 1989”, afirmó Lula durante una reunión con aliados. También sostuvo que la campaña no estuvo a la altura de su potencial y que el espacio podría haber hecho más. Sus críticas apuntaron al presidente del PT, Edinho Silva, y alcanzaron al ministro de Comunicaciones, Sidônio Palmeira.
Entre los aspectos bajo revisión figuran la falta de un discurso más contundente, las dificultades para comunicar las propuestas del Gobierno y la pérdida de contacto con votantes preocupados por el costo de vida. Bolsonaro centró parte de su campaña en el precio de los alimentos, con videos grabados en supermercados, y el oficialismo evalúa dar mayor protagonismo al vicepresidente Geraldo Alckmin.
Dirigentes cercanos al Gobierno también admitieron que subestimaron al rival y dejaron pasar oportunidades para cuestionarlo. Entre ellas mencionaron los vínculos financieros atribuidos a Bolsonaro con el empresario Daniel Vorcaro, relacionado con la crisis del Banco Master. El destino de fondos que el candidato dijo haber recibido para producir un video sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, también quedó bajo cuestionamiento.
Para recuperar iniciativa, Lula busca instalar temas con respaldo social amplio. Uno es la reducción de la semana laboral a cinco días, con dos jornadas de descanso, una propuesta que comenzó a debatirse en el Senado y que enfrenta objeciones del Partido Liberal.
Otro objetivo es movilizar a quienes no votaron en la primera vuelta. La abstención alcanzó el 21,08% del electorado, más de 33 millones de personas. El presidente también reforzó sus mensajes sobre la inseguridad y la violencia urbana, asuntos en los que Bolsonaro propone una política de endurecimiento penal inspirada en el modelo de Nayib Bukele.
