Granja Tres Arroyos comenzó a enviar telegramas de despido tras el cierre de su planta en Capitán Sarmiento
La avícola frenó la actividad “hasta nuevo aviso” y ya empezó a desvincular trabajadores. La planta emplea a 1.086 personas, 864 de ellas residentes de la localidad bonaerense, y acumula reclamos por salarios adeudados.

La crisis de Granja Tres Arroyos se profundizó en Capitán Sarmiento, donde los trabajadores de la planta avícola comenzaron a recibir telegramas de despido luego de que la empresa anunciara la paralización de las actividades “hasta nuevo aviso”. La decisión mantiene en vilo a una localidad de unos 20.000 habitantes, debido al peso que tiene la compañía como principal industria de la zona.
La empresa comunicó durante el fin de semana que la planta faenadora dejaría de operar desde el lunes debido a la falta de suministro eléctrico y a otras dificultades operativas y productivas vinculadas con circunstancias de fuerza mayor. Sin embargo, la situación laboral ya era crítica: los empleados denuncian que llevan dos meses sin cobrar sus salarios y que también se les adeuda el aguinaldo.
En total, la planta emplea a 1.086 personas, de las cuales 864 viven en Capitán Sarmiento. Por ese motivo, el impacto del cierre excede ampliamente a los trabajadores directamente afectados y alcanza a numerosas familias y comercios de la localidad.
La intendenta Fernanda Astorino confirmó que desde la empresa ya habían anticipado un fuerte recorte de personal y que los telegramas comenzaron a llegar a los empleados. “Lo que sabemos y nos fueron manifestando es que iba a haber una disminución del personal”, señaló.
Astorino sostuvo que la planta atraviesa una crisis desde hace varios meses y atribuyó las dificultades a decisiones internas de la compañía. Según recordó, a comienzos de año la empresa había comunicado a sus trabajadores que la situación comenzaría a estabilizarse y que en mayo se esperaba una reactivación.
Sin embargo, la crisis se agravó y los problemas salariales, que ya incluían demoras en los pagos desde enero, se profundizaron.
Ante la situación, el municipio comenzó a asistir a las familias con alimentos y a gestionar soluciones con la cooperativa eléctrica, el servicio de agua y las obras sociales para evitar cortes y garantizar las prestaciones. La incertidumbre ahora crece ante la posibilidad de nuevos despidos.
