Trump eleva al máximo la presión sobre Irán y amenaza con profundizar el cerco económico
El presidente estadounidense lanzó una ofensiva financiera y comercial contra Teherán para forzar la reapertura del estrecho de Ormuz y advirtió a los países que colaboren con el régimen iraní que enfrentarán fuertes sanciones.

Donald Trump anunció una nueva escalada contra Irán y definió la estrategia como una guerra económica destinada a aislar al régimen de Teherán hasta conseguir la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta. El mandatario aseguró que Estados Unidos aplicará una presión sin precedentes y reclamó a sus aliados que acompañen la ofensiva.
A través de Truth Social, Trump anunció la puesta en marcha de la denominada “Operación Económica Más Devastadora de la Historia”. Según explicó, el objetivo es cortar las vías utilizadas por Irán para sostener sus ingresos y su comercio exterior. Entre las medidas mencionó el contrabando de petróleo, las líneas de intercambio, las transferencias de dinero, las casas de cambio, los registros de embarcaciones y las empresas utilizadas como fachada.
El presidente también lanzó una advertencia a terceros países. Aunque no mencionó directamente a China, principal socio comercial de Irán, sostuvo que cualquier nación que proporcione apoyo a Teherán enfrentará “tremendas consecuencias económicas” por parte de Washington.
La iniciativa había sido anticipada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien afirmó que Trump había ordenado aplicar la máxima presión económica sobre Irán. La estrategia contempla un aislamiento financiero acompañado por el bloqueo naval del estrecho, que dificulta el movimiento de mercancías desde y hacia los puertos iraníes.
La tensión también alcanzó a los Emiratos Árabes Unidos, que suspendieron sus operaciones comerciales con Irán después del lanzamiento de dos misiles iraníes contra su territorio. Washington habría impulsado esa decisión.
Mientras tanto, el tránsito por Ormuz mostró una leve recuperación, aunque continúa muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto. El lunes cruzaron 12 embarcaciones y el martes otras 10, según Kpler.
La disputa tiene consecuencias globales. Por el estrecho circulaba antes de la guerra más del 20% del petróleo mundial, además de gas licuado, fertilizantes y otros insumos estratégicos. El cierre amenaza con elevar el precio del crudo, alimentar la inflación y presionar sobre las tasas de interés.
Las negociaciones entre Washington y Teherán tampoco lograron avanzar. El memorándum de intención firmado en junio venció esta semana sin resultados. Irán exige reparaciones de guerra, el descongelamiento de activos y garantías de soberanía otorgadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Además, Teherán pretende modificar el régimen de administración del estrecho. Su propuesta contempla una gestión conjunta con Omán y una contribución económica para financiar el mantenimiento de la vía navegable, similar al sistema aplicado en otros estrechos estratégicos como el de Malaca.
