“La invitación”: una comedia sobre parejas que no logra despegar
Olivia Wilde adapta la obra teatral Los vecinos de arriba en una película que explora la rutina, el deseo y las relaciones abiertas, aunque sin alcanzar el ritmo ni la frescura que exige una comedia de este tipo.

La invitación, dirigida por Olivia Wilde, propone una historia centrada en dos matrimonios con visiones muy distintas sobre el sexo y la vida en pareja. Basada en la obra teatral Los vecinos de arriba, del español Cesc Gay, la película traslada al cine una trama que ya había sido adaptada en España con Sentimental y también tuvo versiones teatrales en distintos países.
La historia sigue a Angela (Olivia Wilde) y Joe (Seth Rogen), un matrimonio atravesado por el desgaste de la convivencia y una vida íntima prácticamente apagada. Todo cambia cuando invitan a cenar a sus vecinos, Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), una pareja mucho más desinhibida que reconoce ser la responsable de los ruidos sexuales que tanto molestan a Joe.
La cena deriva rápidamente en una conversación incómoda sobre el deseo, la monogamia y los límites de las relaciones cuando los invitados les proponen compartir una experiencia sexual entre los cuatro. A partir de ese momento, la película intenta combinar humor, tensión y reflexiones sobre la rutina matrimonial.
Sin embargo, la adaptación no termina de encontrar el ritmo necesario para que la propuesta funcione plenamente en la pantalla grande. El origen teatral del material resulta evidente en la construcción de los diálogos y en la puesta en escena, que mantiene gran parte de la dinámica de una obra de teatro sin aprovechar demasiado las posibilidades cinematográficas.
Dentro del elenco, Seth Rogen aporta la mayor cuota de humor, mientras que Penélope Cruz compone con naturalidad al personaje más audaz de la historia. Edward Norton queda relegado a un papel con escaso desarrollo y Olivia Wilde, además de dirigir, interpreta a una protagonista que por momentos cae en la exageración.
La película busca reflexionar sobre las crisis de pareja y los modelos tradicionales de convivencia, aunque el resultado termina siendo una comedia irregular que alterna momentos entretenidos con otros en los que la historia pierde fuerza. El planteo inicial resulta atractivo, pero la ejecución no alcanza el nivel esperado para una adaptación de una obra que ya había demostrado su eficacia sobre el escenario.
