La decisión de Villarruel sacudió al Senado y reavivó la pelea por las sesiones virtuales
La vicepresidenta autorizó que una legisladora de Unión por la Patria vote por videoconferencia debido a su embarazo. La medida generó un fuerte debate político y podría ser determinante para una sesión clave.

Victoria Villarruel volvió a quedar en el centro de la escena política tras habilitar que la senadora Anabel Fernández Sagasti participe de una sesión de manera remota. El pedido fue realizado por la legisladora mendocina debido a su embarazo y ahora deberá ser convalidado por el pleno del Senado.
La autorización reabrió una discusión que parecía saldada tras el fin de la pandemia. Mientras algunos sectores consideran razonable contemplar situaciones excepcionales, otros sostienen que habilitar nuevamente el voto virtual puede modificar el funcionamiento habitual de la Cámara.
El tema adquiere mayor relevancia porque cada voto resulta decisivo en un Senado donde las diferencias entre oficialismo y oposición suelen definirse por márgenes mínimos. La posibilidad de que la legisladora participe a distancia podría incidir en proyectos de alto impacto político.
Durante la emergencia sanitaria, las sesiones virtuales fueron una herramienta habitual para garantizar la actividad parlamentaria. Sin embargo, una vez superada esa etapa, el mecanismo quedó restringido a casos excepcionales, lo que convierte cada autorización en un hecho de fuerte contenido político.
Más allá de la situación particular de la senadora, la resolución volvió a exponer las tensiones que atraviesan la Cámara alta y sumó un nuevo capítulo a las diferencias entre los distintos bloques sobre las reglas de funcionamiento del Congreso.
