Trump llega a la cumbre de la OTAN con nuevas tensiones sobre Ucrania y el gasto militar
Los líderes de la alianza atlántica se reúnen en Ankara bajo presión por la guerra en Ucrania, la exigencia estadounidense de aumentar el presupuesto de defensa y el futuro del vínculo entre Washington y sus aliados europeos.

La OTAN inicia su cumbre anual en Ankara atravesada por una serie de tensiones internas que ponen a prueba la unidad del bloque. La guerra en Ucrania, el reclamo de Estados Unidos para que sus socios incrementen el gasto militar y la incertidumbre sobre el compromiso de Washington con la alianza serán los principales temas de una reunión marcada por el regreso de Donald Trump al centro de las discusiones.
El presidente estadounidense llegó a Turquía con fuertes críticas hacia varios países miembros de la organización, a los que acusa de no aportar lo suficiente para su propia defensa. Además, en los últimos meses cuestionó el papel tradicional de Estados Unidos dentro de la OTAN y planteó la posibilidad de reducir la participación norteamericana si sus aliados no cumplen con mayores compromisos financieros.
Uno de los puntos centrales del encuentro será la propuesta de elevar el gasto militar hasta el 5% del Producto Bruto Interno para 2035. La iniciativa busca fortalecer las capacidades defensivas de los países miembros y ampliar la producción de armamento, aunque genera diferencias entre gobiernos europeos que advierten sobre las dificultades presupuestarias para alcanzar esa meta.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó transmitir un mensaje de unidad antes del inicio de la cumbre. “Somos más fuertes juntos, en la OTAN, con nuestros socios”, afirmó, al destacar la necesidad de mantener la cooperación frente a un escenario internacional marcado por conflictos y competencia entre grandes potencias.
La guerra en Ucrania será otro de los ejes principales. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, participará del encuentro y buscará reforzar el apoyo militar occidental. Antes de la cumbre, reclamó decisiones concretas para mejorar la defensa aérea de su país y pidió especialmente el envío de más misiles para los sistemas Patriot.
“Los misiles se necesitan ahora, no en almacenes, sino en las unidades en Ucrania”, sostuvo Zelensky, quien advirtió que cada demora permite a Rusia continuar sus ataques. Sus pedidos llegan después de una nueva escalada de bombardeos rusos sobre Kiev y otras ciudades ucranianas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también reclamó mayor asistencia militar para Ucrania y denunció nuevos ataques rusos contra población civil. Además, anunció que la Unión Europea continuará enviando recursos para fortalecer las capacidades defensivas ucranianas y prepara nuevas sanciones contra Moscú.
El conflicto mantiene una fuerte presión sobre la alianza. Si bien existe consenso entre los miembros para sostener el respaldo a Kiev, persisten diferencias sobre cómo distribuir los costos de la ayuda militar y cuánto debe aportar cada país.
Estados Unidos busca que Europa reduzca su dependencia de Washington y asuma una mayor responsabilidad en materia de defensa. Sin embargo, varios gobiernos europeos cuestionan la posibilidad de llegar al 5% del PBI destinado a seguridad y advierten sobre el impacto económico de ese esfuerzo.
Otro desafío será la capacidad industrial de defensa. Aunque los países de la OTAN incrementaron sus presupuestos militares desde el inicio de la guerra, las fábricas de armamento no logran todavía responder al ritmo de demanda generado por el conflicto. La falta de capacidad productiva podría limitar tanto la ayuda a Ucrania como la preparación militar del bloque.
La cumbre también estará marcada por la relación entre Trump y sus aliados. Mientras el mandatario estadounidense busca imponer una nueva lógica dentro de la organización, los líderes europeos intentan preservar la unidad de una alianza que enfrenta su mayor desafío estratégico desde el final de la Guerra Fría.
