Se suman trabas y se dilata la agenda legislativa del Gobierno en el Congreso
Las principales iniciativas del Ejecutivo enfrentan dificultades para reunir apoyos en el Senado y podrían postergarse hasta después del receso invernal, en un escenario de negociaciones abiertas y tensiones con bloques aliados.

La agenda legislativa prioritaria del Gobierno nacional atraviesa un freno en su avance parlamentario. Los tres proyectos considerados clave por el oficialismo —Zonas Frías, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y cambios en la Ley de Inocencia Fiscal— no tendrían, por el momento, los votos necesarios para su aprobación en el Senado, lo que obliga a reabrir negociaciones con distintos bloques políticos.
El nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó al frente de las conversaciones con senadores y gobernadores para intentar destrabar el tratamiento de las iniciativas. Sin embargo, en el oficialismo reconocen que el escenario más probable es que los proyectos se discutan recién en agosto, tras el receso legislativo.
Entre las iniciativas, la reforma del régimen de Zonas Frías aparece como una de las más urgentes para el Ministerio de Economía, ya que permitiría generar un ahorro fiscal estimado en más de 270.000 millones de pesos. No obstante, su aprobación se complica por la falta de consenso dentro de la Unión Cívica Radical y por el rechazo de senadores de distintas provincias que cuestionan el alcance territorial del beneficio.
El proyecto ya contaba con media sanción en Diputados, pero enfrenta resistencias cruzadas en el Senado. Legisladores de provincias del sur y del centro del país se oponen, mientras que representantes del norte mantienen una postura favorable. A esto se suman reparos de senadores de otras fuerzas y alineamientos provinciales que no terminan de cerrar un esquema de apoyo estable.
En paralelo, la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal y del régimen tributario busca flexibilizar el acceso a un esquema simplificado de declaración de Ganancias, ampliando el universo de contribuyentes alcanzados y modificando la carga de la prueba. Se trata de una iniciativa orientada a impulsar la circulación de dinero y la remonetización de la economía, aunque enfrenta resistencia tanto de la oposición más dura como de sectores aliados que priorizan una discusión más amplia sobre la reforma impositiva y la coparticipación.
Por último, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central apunta a redefinir los objetivos de la autoridad monetaria, eliminando referencias al empleo y al desarrollo con equidad social para concentrarse en la estabilidad del peso y la baja de la inflación. Aunque no formaba parte del paquete original de prioridades, fue incorporada por decisión presidencial y genera debates sobre su alcance institucional.
En este contexto, el oficialismo enfrenta un Congreso fragmentado y negociaciones abiertas que condicionan el ritmo de aprobación de su programa económico y estructural.
