Estados Unidos calificó la crisis en Bolivia como un intento de golpe de Estado

El subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau afirmó que Washington considera que los disturbios en Bolivia constituyen un intento de golpe de Estado contra el gobierno de Luis Arce. El pronunciamiento se produce en un contexto de gravísima tensión interna: hay 127 detenidos por las protestas, La Paz permanece aislada por bloqueos de rutas, los bancos cerraron sus puertas y las escuelas reportan falta de alimentos para los estudiantes.
La postura de Estados Unidos tiene peso geopolítico en una región donde la influencia de Washington sobre los procesos políticos latinoamericanos sigue siendo un factor a considerar. Al calificar la situación como un intento de golpe, el Departamento de Estado toma partido de manera explícita por el gobierno de Arce frente a sus opositores, entre los que se encuentran sectores vinculados al expresidente Evo Morales.
La crisis boliviana tiene derivaciones directas para Argentina, dado el flujo migratorio y los vínculos económicos entre ambos países. La inestabilidad política en el país vecino agrega una variable de incertidumbre regional que el Gobierno argentino deberá monitorear de cerca, especialmente en lo que refiere al suministro de gas y a las dinámicas fronterizas en el norte del país.
