Cannes: Cristian Mungiu vuelve a sonar fuerte para la Palma de Oro

El Festival de Cannes entró en su tramo decisivo y una de las películas que más fuerza ganó en las últimas jornadas es Fjord, el nuevo trabajo del director rumano Cristian Mungiu, ganador de la Palma de Oro en 2007 por 4 meses, 3 semanas, 2 días. La película aparece ahora entre las principales candidatas para quedarse nuevamente con el máximo premio del festival.
La historia está protagonizada por Sebastian Stan y Renate Reinsve y gira alrededor de una familia inmigrante instalada en Noruega que enfrenta una investigación por presunta violencia contra sus hijos.
Stan interpreta a un hombre rumano casado con una mujer noruega, interpretada por Reinsve, que intenta adaptarse junto a sus cinco hijos a la vida en un pequeño pueblo costero. El conflicto comienza cuando una de las niñas aparece con un moretón en la escuela y los servicios sociales sospechan de maltrato familiar.
A partir de allí, el filme desarrolla un intenso drama moral sobre los límites culturales en la crianza, las diferencias entre países y el funcionamiento de los sistemas de protección infantil. La familia pierde temporalmente la custodia de los hijos y queda atrapada en una compleja batalla judicial.
La crítica destacó especialmente la sensibilidad narrativa de Mungiu y su capacidad para construir historias profundamente humanas atravesadas por tensiones éticas y emocionales. Algunos analistas compararon la película con La cacería, el drama danés protagonizado por Mads Mikkelsen sobre un hombre acusado injustamente de abuso.
Arthur Harari presentó un thriller psicológico experimental
Otra de las películas comentadas en Cannes fue L’inconnue, dirigida por Arthur Harari, reconocido especialmente por haber ganado el Oscar como guionista de Anatomy of a Fall.
La expectativa alrededor del proyecto era alta, aunque las primeras reacciones fueron más divididas. La película propone un thriller psicológico con elementos fantásticos centrado en un fotógrafo aislado que conoce a una mujer misteriosa durante una fiesta.
Después de consumir drogas y pasar la noche juntos, ambos personajes comienzan a intercambiar identidades de manera extraña y perturbadora. El relato avanza sobre el juego del doble, la transformación personal y la pérdida de identidad, aunque parte de la crítica consideró que la trama resulta excesivamente compleja y confusa.
El filme cuenta con actuaciones de Léa Seydoux y Niels Schneider, aunque algunos especialistas señalaron que ninguno logra alcanzar el nivel de intensidad que el guion requiere.
Pese a las expectativas previas, la película no parece posicionarse entre las favoritas para los premios principales del festival.
