La Fuerza Aérea dio de baja los A-4AR y queda a la espera de que vuelen los F-16

El brigadier general Valverde formalizó la desprogramación de los históricos cazas, que ya no operaban desde el accidente fatal de julio de 2024.

El jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde, anunció este jueves la desprogramación de los A-4AR Fightinghawk, los aviones de caza y ataque ligero que Argentina había comprado a Lockheed Martin a fines de los años 90. El anuncio formaliza una situación de hecho: los aviones no realizaban operaciones de vuelo desde julio de 2024, cuando un accidente fatal cobró la vida del Capitán Mauro Testa la Rosa.

La baja deja a la Fuerza Aérea en un compás de espera total hasta que los F-16 supersónicos adquiridos a Dinamarca estén operativos. De los 24 aviones de la flota, ya llegaron seis, pero los pilotos argentinos aún se encuentran en fase de entrenamiento junto a sus pares estadounidenses y daneses. Mientras tanto, los cielos argentinos quedan, en la práctica, sin cobertura aérea de combate.

El panorama se agrava si se suma la baja, también formalizada este año, de los cinco Super Étendard Modernisé adquiridos a Francia en 2018 durante la gestión Macri. Esos aviones nunca llegaron a volar por falta de repuestos —en particular los componentes pirotécnicos de los asientos eyectables— y por el embargo de armas que mantiene el Reino Unido sobre Argentina. La transición hacia los F-16 abre una etapa de dependencia absoluta de una flota que todavía no está lista para volar.

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