EE.UU. busca desescalar el conflicto con Irán y calmar el precio del petróleo

El gobierno de Donald Trump aseguró que terminó la ofensiva militar contra Irán y que ahora la operación es defensiva. El mensaje apunta a estabilizar los mercados energéticos tras la suba del crudo.

Estados Unidos dio señales claras de desescalada en el conflicto con Irán en un intento por contener el impacto económico global, especialmente sobre el precio del petróleo. Funcionarios clave del gobierno de Donald Trump afirmaron que la etapa ofensiva terminó y que la actual estrategia se limita a acciones defensivas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue categórico: “No se disparará a menos que nos disparen primero”. En la misma línea, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, aclaró que “no buscan enfrentamientos”, aunque las fuerzas estadounidenses siguen desplegadas para garantizar la seguridad del transporte marítimo.

El foco está puesto en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio energético mundial. Allí, pese al alto el fuego, se registraron incidentes con ataques a buques y tensiones persistentes. Sin embargo, Washington intenta instalar la idea de que se trata de “escaramuzas” y no de una reanudación de la guerra.

El trasfondo es económico. El crudo Brent superó los 110 dólares por barril, generando presión inflacionaria y preocupación política en Estados Unidos, de cara a las elecciones legislativas.

Aunque el discurso oficial apunta a la calma, el escenario sigue siendo frágil. Irán acusa a EE.UU. de violar la tregua, mientras las fuerzas militares se mantienen en alerta ante posibles escaladas. La estabilidad del mercado energético dependerá, en gran medida, de que esta desescalada retórica se sostenga en los hechos.

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