La inflación seguirá presionada por el impacto rezagado de los combustibles

Los aumentos previos aún no se reflejaron por completo y marcan un piso elevado.
La dinámica inflacionaria continuará condicionada en el corto plazo por el efecto arrastre de los aumentos en combustibles aplicados durante marzo, que todavía no impactaron plenamente en el índice de precios al consumidor. Este fenómeno introduce un piso elevado para las mediciones siguientes y complica la desaceleración que busca el Gobierno.
Los incrementos en naftas y gasoil tienen un efecto transversal sobre la economía, ya que inciden en costos logísticos, transporte y producción. Esto genera un traslado indirecto a una amplia gama de bienes y servicios, amplificando su impacto.
En este contexto, analistas advierten que la inflación mensual podría sostenerse en niveles relativamente altos, incluso si no se registran nuevos shocks. La inercia inflacionaria sigue siendo un factor determinante.
Además, la recomposición de precios regulados y el ajuste de tarifas también contribuyen a mantener la presión sobre el índice general. Estos elementos configuran un escenario donde la baja de la inflación se vuelve más gradual.
El desafío para la política económica es lograr contener estas dinámicas sin frenar la actividad. La evolución de los precios en los próximos meses será clave para evaluar la efectividad del programa económico.
