El Banco Central afloja el ajuste y busca reactivar el crédito sin tensionar el dólar
La baja de encajes apunta a inyectar liquidez en el sistema, aunque persisten riesgos por la mora y el alto costo financiero.

El equipo económico avanza en una nueva etapa de su estrategia monetaria, con el objetivo de equilibrar el tipo de cambio y las tasas de interés para impulsar el crédito. En ese marco, el Banco Central de la República Argentina decidió reducir los encajes bancarios, liberando liquidez en el sistema tras varios meses de fuerte restricción.
La medida permitirá que los bancos dispongan de mayores fondos —estimados en alrededor de 2,6 billones de pesos— que podrían destinarse a préstamos, compra de activos financieros o incluso presionar sobre el mercado cambiario. El giro marca un cambio de enfoque: de una política monetaria contractiva orientada a bajar la inflación hacia una más flexible que busca sostener la actividad.
El contexto acompaña parcialmente. El dólar se mantuvo relativamente estable en marzo, lo que abrió margen para relajar las condiciones sin generar sobresaltos inmediatos. Sin embargo, el desafío central sigue siendo reactivar el crédito en un escenario complejo, atravesado por tasas elevadas y un aumento sostenido de la morosidad.
Actualmente, los costos de financiamiento continúan en niveles altos, con tasas que superan el 70% anual en algunos segmentos, lo que limita la demanda de préstamos. A su vez, el incremento en los atrasos de pago —tanto en familias como en empresas— obliga a las entidades a mantener criterios restrictivos.
Si bien la mayor liquidez podría contribuir a una leve baja de tasas, los analistas advierten que el impacto será gradual y condicionado por la evolución de la economía real. El éxito de la medida dependerá de lograr un delicado equilibrio entre estabilidad cambiaria, baja de la inflación y recuperación del crédito.
