Flores en retroceso: crisis comercial golpea al polo textil de Avellaneda

La caída del consumo, el avance del e-commerce y menos compradores del Interior generan cierres y un fuerte deterioro en la actividad.

El tradicional circuito textil de la Avenida Avellaneda atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Comerciantes de la zona coinciden en que las ventas presenciales continúan en caída y que el cierre de locales se volvió una postal cada vez más frecuente en galerías y calles del barrio de Flores.

Entre los principales factores aparece el desplome del consumo interno, que redujo significativamente la circulación de clientes, incluso en períodos históricamente fuertes. A esto se suma el crecimiento sostenido de las compras online, especialmente a través de plataformas internacionales de bajo costo como Shein, que ofrecen precios difíciles de competir para los comercios tradicionales.

Otro golpe relevante fue la caída de los tours de compras provenientes del Interior y países limítrofes. Restricciones para el ingreso de micros a la zona obligan a los visitantes a descender lejos del circuito comercial, lo que desincentiva la llegada de compradores mayoristas, históricamente clave para el volumen de ventas.

En paralelo, el auge del comercio digital también favoreció la aparición de vendedores informales que operan sin los costos de un local físico, generando una competencia desigual. Si bien algunos negocios lograron adaptarse incorporando canales online, muchos señalan que no alcanza para compensar la baja en la venta directa.

El resultado es un escenario de contracción: menos empleo, locales vacíos y una caída generalizada en la facturación. Mientras esperan una eventual recuperación con la temporada de invierno, la incertidumbre domina en uno de los polos comerciales más emblemáticos de la Ciudad.

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