El Senasa busca que China revise la suspensión a un frigorífico argentino

La decisión de China de suspender a la exportadora ArreBeef activó un operativo conjunto del SENASA, la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, con el objetivo de aclarar el incidente y revertir la medida. Aunque el caso involucra solo un embarque de 22 toneladas, generó preocupación en toda la cadena cárnica y en el frente exportador.
La alerta se originó cuando la Administración General de Aduanas de China detectó cloranfenicol —un antibiótico prohibido— en carne vacuna enviada desde la planta que la empresa posee en Pérez Millán, partido de Ramallo. Tras la notificación, se activaron reuniones técnicas entre autoridades sanitarias argentinas, especialistas y representantes de la firma.
A partir del sistema de trazabilidad vigente, el Senasa inició una investigación para determinar el origen de la anomalía y cruzar datos con las autoridades chinas. En Argentina, el uso de cloranfenicol está prohibido en animales destinados al consumo desde 1995 por sus riesgos para la salud, aunque sí está permitido en otros ámbitos bajo prescripción.
Las primeras hipótesis técnicas contemplan un posible falso positivo o la presencia de una sustancia similar. En ese marco, la estrategia oficial se apoya en defender la solidez de los controles sanitarios locales, respaldados por un sistema que impide el uso de ese antibiótico en la producción ganadera.
El Gobierno ya presentó documentación formal ante China con detalles del programa nacional de control de residuos en carnes y avanzó en gestiones durante el fin de semana largo. Ahora espera información más precisa sobre el lote cuestionado para reconstruir su trazabilidad completa, desde el frigorífico hasta el establecimiento de origen.
La intención oficial es acotar el conflicto a ese envío puntual, evitando que impacte en otros embarques en tránsito, y lograr que se levante la restricción en el menor tiempo posible. Incluso no se descarta una misión técnica a China para cerrar el tema, como ocurrió en 2016 tras un episodio similar.
En paralelo, se interpreta que la medida también responde a señales internas del gobierno chino hacia su sector agropecuario, en un contexto de creciente presión por las importaciones.
