Guerra en Irán y petróleo: sube la nafta en Argentina y anticipan más presión en surtidores

El conflicto en Medio Oriente disparó el precio del crudo y ya impacta en los combustibles, mientras las petroleras advierten que los valores locales aún están atrasados.

El aumento del precio internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente ya comenzó a trasladarse a los surtidores en Argentina. En las últimas semanas, el litro de nafta subió alrededor de 20 centavos de dólar, en un contexto de alta volatilidad del crudo que mantiene en alerta a las empresas del sector.

El barril de referencia Brent volvió a ubicarse cerca de los 100 dólares, impulsado por la incertidumbre geopolítica y las dificultades en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, clave para el transporte global de energía. Esta vía concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un factor determinante para los precios.

En el mercado local, las petroleras aseguran que siguen de cerca la evolución del crudo para definir nuevos ajustes. Desde el inicio del conflicto, el petróleo acumuló una suba cercana al 40%, aunque el traslado a los combustibles fue parcial: la nafta súper aumentó hasta un 16% y la premium cerca de un 7%.

Actualmente, los precios en la Ciudad de Buenos Aires superan los $1.900 por litro en el caso de la nafta súper y rondan entre $2.100 y $2.200 para la premium. Aun así, en el sector advierten que los valores están entre un 20% y 25% por debajo de lo que correspondería según la paridad internacional, debido a que las empresas absorbieron parte del impacto para sostener la demanda.

El esquema vigente responde al criterio de “paridad de importación”, que ajusta los precios locales en función del costo de traer combustible del exterior. En este marco, cualquier variación sostenida del crudo tiende a reflejarse —con rezago— en el precio final al consumidor.

Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. Mientras persista la tensión geopolítica, el mercado descarta una baja significativa del petróleo. Incluso, en la industria estiman que un nivel cercano a los 100 dólares por barril presiona directamente sobre los surtidores y obliga a nuevos ajustes.

Así, el conflicto internacional vuelve a impactar de lleno en la economía doméstica, con efectos directos sobre el bolsillo y sobre la dinámica inflacionaria.

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