Turismo: baja el déficit interanual pero sigue el rojo en febrero

Menos argentinos viajaron al exterior y creció la llegada de extranjeros, aunque el saldo turístico se mantuvo negativo y superó el millón de personas.

El turismo internacional en Argentina mostró en febrero una leve mejora interanual, aunque sin revertir el saldo negativo. Según datos del INDEC, el déficit turístico —la diferencia entre quienes salen del país y quienes ingresan— se redujo en comparación con 2025, pero se mantuvo en niveles elevados.

Durante el mes, 1,6 millones de argentinos viajaron al exterior, lo que representó una caída del 10,7% respecto al mismo período del año anterior. En paralelo, el ingreso de turistas extranjeros creció un 8%, lo que contribuyó a moderar el desequilibrio, aunque sin lograr revertir la tendencia.

El saldo negativo de turistas fue de 1.095.000 personas, cifra que se amplía a 1,3 millones al incluir a los excursionistas, es decir, quienes cruzan la frontera y regresan en el mismo día. Si bien este número es inferior al registrado un año atrás —cuando alcanzó los 1,6 millones—, implica un leve deterioro frente a enero de este año.

Los destinos regionales concentraron la mayor parte del turismo emisivo: más del 80% de los argentinos que viajaron al exterior eligieron países limítrofes, con Brasil, Uruguay y Chile como principales opciones. La mayoría de los traslados se realizó por vía terrestre, seguida por el transporte aéreo.

En cuanto al turismo receptivo, se destacó la llegada de visitantes desde Europa, Brasil y América del Norte, con una predominancia del ingreso por vía aérea.

El contexto general sigue marcado por el fuerte déficit acumulado en 2025, que cerró con cifras récord de salidas al exterior frente a ingresos de turistas. A esto se suma una controversia metodológica entre el organismo estadístico y la Secretaría de Turismo, encabezada por Daniel Scioli, que derivó en cambios en la forma de medir el gasto turístico.

Aunque los datos recientes muestran una desaceleración en la salida de argentinos, el desafío estructural persiste: equilibrar el flujo turístico para reducir el impacto negativo en la balanza de servicios del país.

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