Advierten que la inteligencia artificial podría provocar despidos masivos en empleos de oficina

Expertos y empresarios alertan sobre el impacto de la automatización en tareas administrativas y en puestos laborales de nivel inicial.

El avance de la Inteligencia artificial genera crecientes advertencias sobre su impacto en el mercado laboral, especialmente en empleos administrativos y de oficina que podrían ser reemplazados por sistemas automatizados en los próximos años.

El empresario y excandidato presidencial estadounidense Andrew Yang señaló que la expansión de estas tecnologías podría desencadenar una crisis laboral significativa en Estados Unidos, con efectos sobre millones de trabajadores. Sus declaraciones fueron realizadas en una entrevista con la cadena CNBC.

Según Yang y otros analistas citados por ese medio, herramientas basadas en inteligencia artificial podrían reemplazar hasta la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial en un plazo relativamente corto.

La preocupación también fue reconocida por Dario Amodei, director ejecutivo de la empresa de desarrollo de inteligencia artificial Anthropic, quien admitió que la automatización impulsada por estas tecnologías podría sustituir una proporción significativa de tareas administrativas en los próximos años.

Entre los sectores más vulnerables figuran los centros de atención telefónica y los empleos vinculados a tareas repetitivas de oficina. Según estimaciones citadas por Yang, más de dos millones de trabajadores estadounidenses que actualmente se desempeñan en call centers podrían perder sus empleos debido a la automatización.

El impacto también podría extenderse a otras actividades, como el transporte de carga por carretera, donde el desarrollo de tecnologías autónomas amenaza con modificar el rol de los conductores profesionales.

En paralelo, los analistas advierten sobre el crecimiento del subempleo entre jóvenes profesionales. Datos citados por CNBC indican que más del 50% de los graduados universitarios en Estados Unidos trabajan actualmente en puestos por debajo de su nivel de formación.

Ante este escenario, Yang propuso reformar el sistema impositivo para adaptarlo a los cambios tecnológicos. Entre sus planteos figura eliminar los impuestos sobre el trabajo humano y aplicar tributos específicos a las empresas que desarrollan o utilizan inteligencia artificial.

Sin embargo, varias compañías tecnológicas se oponen a esa posibilidad y sostienen que la competencia global y el ritmo de innovación dificultan la introducción de nuevas cargas impositivas.

En el ámbito empresarial también existe preocupación por posibles reacciones sociales frente al impacto laboral de estas tecnologías. Algunos ejecutivos citados por Yang señalan que varias compañías ya comenzaron a reducir puestos administrativos ante la expectativa de una transformación más profunda del mercado de trabajo.

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