Los gobernadores de los Milei y la pelea peronista bonaerense

Mientras el oficialismo nacional ordena su despliegue territorial con la mira puesta en 2027, el peronismo bonaerense atraviesa una interna abierta que expone tensiones de liderazgo y estrategias contrapuestas. En un mismo movimiento, Karina Milei reunió a los referentes provinciales de La Libertad Avanza para avanzar en la construcción electoral, mientras intendentes del conurbano ensayan una vía alternativa a la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y del gobernador Axel Kicillof.
La cumbre libertaria, realizada a metros de la Casa Rosada, funcionó como una señal de verticalidad política. Karina Milei encabezó el encuentro junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y a Pilar Ramírez, con un objetivo claro: ordenar candidaturas y fortalecer liderazgos locales para disputar gobernaciones y, en particular, consolidar presencia en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad. En ese esquema, el nombre de Diego Santilli aparece como figura central para la pelea bonaerense del espacio.
En paralelo, el peronismo provincial muestra fisuras. Un grupo de intendentes evalúa desmarcarse del eje Cristina–Kicillof y construir una alternativa competitiva que recupere volumen territorial y discurso propio, en un contexto de desgaste y reconfiguración del mapa opositor. La discusión no es solo de nombres, sino de método: liderazgo centralizado versus armado pragmático desde los municipios.
El armado libertario también proyecta ambiciones en otras provincias. Dirigentes como Gabriel Bornoroni en Córdoba, Lisandro Catalán en Tucumán y Ezequiel Atauche en Jujuy buscan capitalizar el envión nacional. En Córdoba, la pulseada se complejiza por el peso del cordobesismo de Martín Llaryora y la figura de Juan Schiaretti, además de la competencia interna con Luis Juez.
Con la reelección presidencial de Javier Milei como horizonte, el oficialismo acelera definiciones. Del otro lado, el peronismo bonaerense enfrenta el desafío de redefinir liderazgos y evitar una fragmentación que lo debilite frente a un adversario que avanza con disciplina y agenda clara.
