Irán amenaza con atacar embajadas de Israel en todo el mundo si escala el conflicto

En el quinto día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el régimen iraní lanzó una nueva advertencia que eleva la tensión internacional: amenazó con atacar embajadas israelíes en distintos países si se produce una ofensiva contra su sede diplomática en el Líbano. La advertencia fue formulada mientras continúan los bombardeos aéreos sobre territorio iraní y crece el número de víctimas fatales.
El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Abolfazl Shekari, afirmó que cualquier ataque contra intereses diplomáticos de Teherán tendrá una respuesta directa. “Si el régimen sionista comete tal acto de agresión, sin duda tomaremos medidas recíprocas”, señaló, en declaraciones reproducidas por la agencia estatal Tasnim. El mensaje apuntó de manera explícita a las representaciones diplomáticas israelíes en el exterior, lo que encendió alertas de seguridad en varios países.
La amenaza se conoció horas después de una nueva ola de ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Teherán y otras ciudades iraníes. Según fuentes oficiales, los bombardeos apuntaron a infraestructura militar y objetivos estratégicos vinculados al programa de defensa del régimen. En paralelo, Israel confirmó ataques nocturnos contra posiciones de Hezbollah en Beirut, en una clara señal de ampliación del teatro de operaciones.
Desde Teherán, las autoridades informaron que ya superan los mil muertos desde el inicio de las hostilidades, una cifra que incluye civiles y miembros de las fuerzas armadas. El dato refuerza la gravedad del conflicto y la posibilidad de una escalada regional con impacto global, especialmente si se concretan represalias contra sedes diplomáticas.
La amenaza iraní marca un punto de inflexión en la crisis, al trasladar el conflicto más allá del Medio Oriente y poner en riesgo objetivos en terceros países. Mientras continúan los ataques cruzados, la comunidad internacional observa con preocupación un escenario cada vez más volátil, en el que la diplomacia queda relegada frente a una dinámica de advertencias, represalias y violencia en aumento.
