Gallardo se despidió de River con un mensaje íntimo y sin reproches

Sin aceptar preguntas y tras una victoria ante Banfield, el Muñeco cerró su segundo ciclo como entrenador con un breve discurso cargado de agradecimiento, emoción y una promesa: seguir cerca del club aun estando lejos del banco.
Una hora después del triunfo 3-1 frente a Banfield, Marcelo Gallardo apareció en la sala de conferencias del Estadio Monumental para pronunciar sus últimas palabras como entrenador de River Plate. No fue una conferencia tradicional: no hubo preguntas ni intercambio con la prensa. Solo un mensaje breve, medido y profundamente personal.
Gallardo eligió evitar cualquier polémica en un momento sensible para el club. Venía de atravesar una racha adversa, con tres derrotas consecutivas en el Torneo Apertura, y logró cerrar su ciclo con una victoria que funcionó como alivio y despedida. Frente a los periodistas, agradeció primero a los hinchas por “una nueva noche de amor incondicional” y reconoció la dificultad de devolver semejante cariño.
También tuvo palabras para la prensa, a la que le destacó el respeto recibido a lo largo de sus dos etapas como entrenador y su carrera previa como futbolista. Fue un reconocimiento sobrio, coherente con el tono que eligió para cerrar una etapa extensa y trascendental.
El momento más íntimo llegó al final. Gallardo evitó hablar de despedidas definitivas y apeló a una imagen cotidiana: al día siguiente volvería al club para buscar a su hijo, que asiste al colegio en River. “Uno se va, pero no se va nunca”, dijo, sintetizando el vínculo emocional que lo une con la institución.
Antes de retirarse, dejó un deseo claro: que el plantel, el club y la dirigencia logren reponerse y volver a ponerse de pie. Sin reproches ni pases de factura, el Muñeco cerró su ciclo fiel a su estilo: en silencio, con respeto y con la mirada puesta en el futuro de River.
