El Gobierno reordena el Senado y deja al PJ sin control de la conducción

Una jugada política del oficialismo alteró el equilibrio interno de la Cámara alta y profundizó la fractura del peronismo.
El Gobierno avanzó con una estrategia quirúrgica en el Senado que terminó dejando al PJ tradicional fuera de los cargos centrales de conducción. La designación de una vicepresidenta proveniente del peronismo, pero enfrentada políticamente a Cristina Kirchner, modificó el mapa interno del cuerpo y debilitó el peso orgánico del bloque opositor. La maniobra fue leída como un movimiento de alta precisión política: sin necesidad de imponer un nombre propio, el oficialismo logró desarticular la capacidad de control del peronismo kirchnerista sobre la Cámara. En el PJ reconocen que la decisión expuso tensiones que venían acumulándose desde el cambio de gobierno y que ahora quedaron formalizadas en el organigrama institucional. Para el Ejecutivo, en cambio, la novedad abre una ventana de oportunidad para avanzar con proyectos sensibles sin enfrentar una conducción cerrada en la resistencia. El nuevo escenario anticipa un año legislativo marcado por negociaciones caso por caso, con un Senado más fragmentado y permeable a acuerdos transversales. La movida también refuerza la estrategia del Gobierno de aprovechar las divisiones opositoras para consolidar gobernabilidad parlamentaria en un contexto económico y social exigente.
