Tres senadores rompieron con el PJ y aceleran el reordenamiento político en el Senado

El bloque del Partido Justicialista en el Senado sufrió una fractura significativa con la salida de tres legisladores que mantienen un abierto enfrentamiento con Cristina Fernández de Kirchner. Se trata de la jujeña Carolina Moisés, el catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza, quienes formalizaron su alejamiento y comenzaron a moverse en sintonía con gobernadores cercanos a la Casa Rosada.
La ruptura reconfigura el mapa parlamentario y fortalece al oficialismo, que ahora se acerca a la posibilidad de alcanzar los dos tercios necesarios para avanzar con proyectos clave. El quiebre expone tensiones internas que venían gestándose desde hace meses, vinculadas tanto a liderazgos como a estrategias legislativas.
Los senadores disidentes argumentaron diferencias políticas profundas y cuestionaron la conducción del bloque. Desde el kirchnerismo, en cambio, minimizaron el impacto y atribuyeron la salida a acuerdos circunstanciales con el Ejecutivo.
Más allá de las declaraciones cruzadas, el movimiento tiene consecuencias concretas: altera el equilibrio de fuerzas en la Cámara alta y amplía el margen de maniobra del Gobierno en debates sensibles, como reformas estructurales y designaciones.
El episodio confirma un escenario de fragmentación opositora y anticipa un año legislativo marcado por realineamientos permanentes. En ese marco, el Senado se consolida como un espacio clave donde cada voto puede inclinar definiciones de alto impacto político.
