FATE acata la conciliación obligatoria y frena despidos, pero mantiene la planta paralizada
La empresa FATE aceptó la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno y dejó sin efecto los despidos anunciados, aunque aclaró que no retomará la producción en su planta. La decisión busca cumplir con el marco legal mientras se profundiza un proceso de cierre que la compañía viene preparando desde hace meses.

Según trascendió, la firma registró una fuerte caída de ventas desde 2019 y, en el último período, redujo drásticamente la compra de insumos, canceló deudas y notificó a las autoridades sobre su delicada situación financiera. La elección de la fecha para avanzar con el conflicto no fue casual: coincidió con un contexto de recesión y tensión sindical.
La conciliación obliga a las partes a retrotraer la situación al momento previo al conflicto, pero no fuerza a la empresa a reactivar la producción. En los hechos, la planta permanece detenida y el futuro laboral de los trabajadores sigue siendo incierto.
El caso de FATE se convirtió en un símbolo del impacto de la crisis industrial, con costos crecientes, menor demanda y dificultades para competir con importaciones. Mientras el Gobierno busca evitar despidos masivos, los sindicatos reclaman garantías de continuidad productiva. El conflicto anticipa un escenario complejo para el sector manufacturero en los próximos meses.
