Javier Madanes Quintanilla, el heredero que tomó la decisión de cerrar FATE
Ingeniero formado en la UCA, llegó al control de la empresa al comprar las acciones familiares. A los 72 años, es una de las mayores fortunas del país.

La figura de Javier Madanes Quintanilla quedó en el centro de la escena tras el cierre de FATE, la histórica fábrica de neumáticos fundada por su abuelo. Ingeniero, formado en el Liceo Francés y graduado en la Universidad Católica Argentina, Madanes Quintanilla asumió el control total de la compañía luego de adquirir las acciones de sus primos y consolidar su liderazgo empresarial.
Con 72 años, su trayectoria está marcada por una fuerte influencia familiar y una mirada técnica sobre los negocios. Desde su entorno sostienen que la decisión de cerrar la planta fue estrictamente económica, luego de una década de pérdidas y de la imposibilidad de sostener la operación sin una inyección millonaria de capital.
El cierre de FATE no solo lo expuso públicamente, sino que también lo colocó en el centro del debate sobre competitividad, apertura comercial y costos laborales. Para sus críticos, la decisión refleja una falta de voluntad de reconversión; para sus defensores, es la consecuencia inevitable de un mercado adverso.
El perfil bajo que suele mantener contrastó con la magnitud del impacto social de la medida, que reavivó la discusión sobre el rol de los grandes empresarios en el actual contexto económico.
