Renunció el titular de Nucleoeléctrica tras denuncias por sobreprecios y crece la tensión interna en el Gobierno

La salida de Demian Reidel de la conducción de Nucleoeléctrica Argentina reavivó las tensiones dentro del oficialismo, en medio de denuncias por presuntos sobreprecios en una licitación millonaria. La empresa estatal había quedado bajo la lupa por un contrato para el servicio de limpieza en dos centrales nucleares, que despertó sospechas por los montos y el proceso de adjudicación.
La renuncia de Reidel no fue un hecho aislado: también fueron desplazados dos directores que respondían a su línea interna, lo que dejó en evidencia una fuerte reconfiguración de poder puertas adentro. En el Gobierno buscaron presentar la decisión como un gesto de transparencia, pero en el sector energético admiten que el episodio expuso fisuras políticas y una interna que venía escalando.
La licitación cuestionada se convirtió en un punto de conflicto sensible, no solo por el impacto económico sino por el simbolismo de una empresa estratégica en materia nuclear. En ese contexto, la oposición reclama explicaciones más amplias y pide que se avance con investigaciones administrativas y judiciales. Mientras tanto, la conducción interina de Nucleoeléctrica queda bajo presión para garantizar continuidad operativa y despejar dudas sobre la gestión.
