El Gobierno defendió la postergación del nuevo IPC y anticipó cambios recién para el segundo semestre
En Casa Rosada aseguran que no es “metodológicamente serio” modificar la medición de la inflación en medio del proceso de desaceleración.

El Gobierno explicó las razones detrás de la postergación de la nueva metodología para medir la inflación y sostuvo que los cambios en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se implementarán recién en el segundo semestre. Según fuentes oficiales, la decisión apunta a preservar la consistencia técnica de la serie.
Desde Casa Rosada señalaron que introducir un nuevo esquema cuando la inflación aún no se estabilizó podría distorsionar las comparaciones y generar ruido estadístico. En ese sentido, indicaron que el nuevo IPC entrará en vigencia cuando la variación mensual se ubique por debajo del 1%.
La explicación oficial llegó tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, que expuso tensiones internas en el manejo del organismo y reavivó el debate sobre la credibilidad de las estadísticas públicas. El Ejecutivo buscó descomprimir la polémica asegurando que no hay cambios discrecionales.
El IPC es una variable central para la política económica, las paritarias y los contratos indexados. Por eso, cualquier modificación en su metodología tiene impacto político y económico. El Gobierno apuesta a que una implementación más adelante permita evitar cuestionamientos y sostener la confianza en los datos oficiales.
